Con voz segura que denota inteligencia, Julieta Cervantes contesta el teléfono en algún punto de la ciudad de Nueva York. Egresada en 1999 de Arquitectura de la UDLAP y becaria del FONCA, Julieta llegó a la Gran Manzana por primera vez en 2002 para tomar cursos de fotografía. Seis meses primero, seguidos por otros seis meses se han convertido en seis años de una prometedora carrera como fotógrafa de danza.
Originaría de Toluca, ingresó a la UDLAP para estudiar Arquitectura pero motivada por la posibilidad de cursar un certificado en Danza, su gran pasión.
“Cuando me gradué me fui a trabajar al Distrito Federal a un despacho (de arquitectos). Estuve ahí unos meses pero no era feliz. Entonces Sunny Savoy, quien era la coordinadora de la Licenciatura en Danza de la UDLAP, tenía la invitación para bailar en un festival en Portugal y me preguntó si quería ir. Fue como una señal: renuncié a mi trabajo y me fui a bailar”.
Al terminar el festival, Julieta decidió quedarse unos meses en Europa para reflexionar y decidir qué quería hacer con su vida. Compró una cámara fotográfica como compañera de viaje. “Lo que hice fue tomar fotos durante los cuatro meses que estuve viviendo en París y viajando un poco por Europa. Me gustó mucho y decidí que lo que quería ser era fotógrafa”, dice Julieta al compartir el momento de su vida en el que descubrió su nueva pasión.
Al llegar a Nueva York ingresó al International Center of Photography. Su primera elección fue tomar cursos en fotografía de arquitectura, dada su formación profesional. Ahí tuvo un encuentro que marcó nuevamente el rumbo de su carrera profesional.
Lois Greenfield, una de las fotógrafas de danza más reconocidas del mundo le dio un curso. “Fue una revelación”, dice Julieta, quien nunca había considerado la fotografía de danza como una alternativa. “No sabía que existía y fue impresionante, así que decidí intentarlo pues también tenía mi dote crítico, con el color y los bailarines”. Lois la adoptó como practicante y empezó a trabajar con ella. Greenfield ha apoyado la carrera de Julieta, abriéndole puertas, brindándole contactos en los teatros, respaldándola durante los últimos cuatro años.
“Nunca imaginé que sería fotógrafa y me pagarían por eso. Nunca planeé que fuera así, todo fue sucediendo, lo fui descubriendo y me fueron dando trabajo”.
Julieta considera que su formación como arquitecto brinda un toque distintivo a su trabajo fotográfico y le permite hacer un mejor uso del espacio en el que el bailarín se desenvuelve. “Quizá la característica más notable de sus imágenes de danza sea la manera tan equilibrada en la que logra combinar los cuerpos de los bailarines con el entorno en el cual transitan, palpitan, se contorsionan o languidecen”, expresa la doctora Deborah Dorotinsky, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, en su artículo “Espacio y movimiento. Fotografías de Julieta Cervantes” publicado en la revista Imágenes Electrónicas.
“Yo creo que es dejarte llevar por la pasión”, contesta Julieta cuando se le pregunta cuál es la clave para alcanzar los sueños.
Ahora trabaja para prestigiados teatros de Nueva York, ha colaborado con coreógrafos como William Forsythe y para varias compañías de danza importantes, “verdaderamente importantes”, dice con orgullo. Se hace una pausa de su voz a través de la línea telefónica, “y soy muy feliz”, dice Cervantes, quien ha incursionado recientemente en la fotografía publicitaria.
Conoce el trabajo de Julieta en: www.julietacervantes.com
Texto publicado en la revista de la Comunidad de Egresados Visión-e http://www.udlap.mx/newsletters/.