Fernando de
KATERINA
Algún día usted y yo deberíamos hablar.
MARCO
Y será más sencillo de lo que cree.
KATERINA
Nada es sencillo. Soy maestra de ballet y nada es sencillo.
Hable con ella (Almodóvar, 2002)
Lila López. La danza en el solar potosino, de César Delgado Martínez, es un libro fascinante no sólo para la gente de danza sino también para artistas de cualquier otra disciplina; promotores y difusores culturales; funcionarios, y toda persona que busque serle fiel a su vocación, cualquiera que ésta sea.
El tema de la voluntad y la disciplina se exploran a profundidad a través del relato de la vida y obra de la maestra Lila López, nacida en México D.F. en 1933, fallecida en San Luis Potosí, SLP en el 2001. Habla también de la dicotomía centro/provincia; de la creación de condiciones para que el arte se manifieste; de la búsqueda de lo universal en lo propio; de la interdisciplinariedad en las artes; del cultivo intelectual del artista; del emolumento por el trabajo artístico; de las influencias en la formación de los artistas; de la construcción de un discurso artístico propio; de los sistemas de enseñanza en el trabajo docente del artista, entre otros temas. Nos encontramos ante un libro del que todos los presentes podemos aprender, además de disfrutar.
De entrada, la sonrisa de la maestra nos da la bienvenida en la portada. El acertado diseño de Beatriz Gaytán utiliza una fotografía de Maru Martínez, con un primer plano de la maestra, en colorido atuendo mexicano, a través de un vestíbulo, una antesala a estas 204 páginas costuradas en papel bond de buen gramaje.
El libro, coeditado en 2003 por el CONACULTA y el Gobierno del Estado de San Luis Potosí, contiene principalmente la biografía de Lila López pero también incluye, además de una amplia bibliografía, una cronología de su vida, un catálogo de su obra y un álbum fotográfico que ilustra momentos significativos en la vasta trayectoria de la maestra, donde aparecen compañeros y familiares, como Aurora Agüeria y Carmen Alvarado, y deja registro de algunas de sus coreografías, como Cactus y Rebozos.
La biografía está redactada en un tono coloquial, rico en anécdotas que el autor compartió con la maestra o que recopiló a través de entrevistas y otros medios, debidamente citados, en este trabajo realizado con el apoyo del FONCA, a través del Programa del Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales 2001-2002, el cual constituye un valioso aporte en la documentación de la danza contemporánea en México. Incluye citas de cartas, entrevistas, artículos periodísticos y otras fuentes, así como fragmentos dialogados a la manera de la novela biográfica. De esta forma el lector se siente próximo a las peripecias de la maestra Lila; a sus cabildeos incansables que debía renovar cada sexenio; a su astucia en el mundo de las relaciones públicas, y a su perseverancia para librar obstáculos, aún a costa de su salud.
La maestra Lila fundó y mantuvo vivos el Ballet Provincial de San Luis y el Ballet Infantil del Instituto Potosino de Bellas Artes. Estamos hablando del San Luis Potosí de principios de los años 60s, donde alguna maestra de primaria le reprochaba a una de las alumnas de la maestra Lila diciéndole: “¡Ya vas a ir a enseñar las piernas!” (p. 35). Esto, además, en aquellos tiempos tan lejanos o presentes en los que a
Posteriormente, gracias a esa acertada obstinación suya, la maestra Lila López pudo fundar, en 1981, lo que primero fue el Festival Nacional de Danza Contemporánea, y darle también continuidad hasta convertirlo, en 1990, en el Festival Internacional de Danza Contemporánea de San Luis Potosí, que desde el 2001 lleva su nombre. Dice el autor: “La persistencia venció el duro conflicto que conlleva enfrentar el que se continúen los proyectos culturales en un país que renace en el ritual del caos cada sexenio” (p. 77).
No todo son flores para la maestra Lila. El autor tuvo el acierto de incluir la tinta de quienes han expresado su opinión crítica sobre el festival. Esto nos muestra una Lila López humana, de carne y hueso como cualquiera de nosotros. Comenta Juan Hernández: “El Festival Internacional de Danza Contemporánea de San Luis Potosí es como la reunión anual de una gran familia. Y como en este tipo de festejos se desatan las pasiones, se establecen alianzas, se tejen estrategias para atacar a los contrincantes, se lucha por la herencia, se presumen los logros y se menosprecian los del resto, se ama y se odia” (p. 106). Nos dice el autor: “Tratar de retratar a Lila López quien ansió siempre la libertad, es difícil; juzgarla por su obra es más adecuado” (p. 61).
En Literatura a menudo recurrimos a Rainer Maria Rilke quien, en la primera de sus Cartas a un joven poeta, aconseja lo siguiente: “pregúntese en la hora más callada de la noche: «¿Debo escribir?» Vaya ahondando en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un firme y sencillo «sí debo», entonces erija el edificio de su vida conforme a esta necesidad”. Esto es exactamente lo que Lila López nos aconseja tanto a los bailarines como a los artistas en general, mas no lo escribió con tinta sino con el discurso incansable de su vida.
No conocí en persona a la maestra Lila pero la conozco ahora, vicariamente a través de la prosa de César Delgado Martínez, aquí presente, a quien podremos dirigirle todas las preguntas que tengamos sobre ella o sobre su trabajo como bailarina, maestra, coreógrafa y promotora cultural, o incluso sobre su matrimonio con un yucateco, el pintor Raúl Gamboa Cantón. Los invito a que ustedes también exploren y descubran, a través de este libro, la vida ejemplar de la maestra Lila López, cuya actitud y circunstancias nos ayudan a comprender mejor la realidad artística en nuestro país, nos invita a reflexionar sobre nuestro propio quehacer en el medio artístico y nos muestra que, cuando la voluntad y la disciplina prevalecen, como dice el proverbio: cuando se quiere, se puede.
Fernando de