Fiesta del ballet con estrellas mundiales
Durante cuatro noches, a partir de hoy, el Auditorio Nacional acogerá a pesos pesados de la danza clásica. En la edición 2010 de “Ballettíssimo” se dan cita primeras figuras de compañías como el Bolshoi, el Mariinsky, las óperas de París y Berlín y el Ballet Nacional de Cuba.
Nombres de respeto, como los de Manuel Legris, Ulyana Lopatkina, Elisa Carrillo (mexicana, solista de la compañía berlinesa) y Aurelie Dupont, dan forma al elenco, que también integra Viengsay Valdés, Elier Bouzac, quien regresa al país tres meses después de la visita del Ballet de Cuba a Mérida para ofrecer “Don Quijote”.
Es la primera ocasión que la cubana se suma a este espectáculo y lo hace “porque es un placer compartir el escenario con estrellas internacionales”.
Por costumbre estrella máxima de las presentaciones del Ballet Nacional de Cuba, ahora Viengsay deberá compartir el pastel de aplausos; pero “no lo tomo como algo competitivo, sólo se trata de mostrar cada uno sus propios estilos y escuelas y de eso uno aprende y los admira”.
Ahí está como antecedente la Gala Terpsícore del sábado 8 en Múnich, Alemania, en la que se presentaron pas de deux, variaciones y bailes de conjunto con artistas del Mariinsky, el American Ballet Theatre, el Ballet Nacional de Bavaria y, por el de Cuba, ella y Elier Bourzac.
Elier —su partenaire en la primera de las dos funciones de “Don Quijote” que el Ballet de Cuba ofreció en Mérida en febrero pasado— será su pareja en la primera parte de “Ballettíssimo”, en la que bailarán el pas de deux de “Diana y Acteón”. En la segunda actuará con Denis Matvienko, del Mariinsky, precisamente con “Don Quijote”.
El reto de tener más de una pareja en una función es “el poco tiempo que se dispone para aprender una nueva versión y con un nuevo partenaire; sólo vale la profesionalidad con que ambos lo enfrentemos”.
El pas de deux de “Don Quijote” le fue propuesto por los organizadores y ella eligió incluir “Diana y Acteón” por “lo efectivo que es y gusta mucho; en ambos se requiere fuerza y virtuosismo”.— Valentina Boeta