Artistics

Regresar a Fotografía

Recibe noticias ¡Regístrate!

TRIPLE MUESTRA FOTOGRAFICA EN EL CENTRO DE ARTES VISUALES DE YUCATAN

En el Centro de Artes Visuales (CAV) –calle 60 por 47 y 45, frente al parque de Santa Ana– una noche así es ad hoc. Se inauguran tres exposiciones de fotografía que, con sus diferencias, rinden homenaje al hombre y la memoria en tres ámbitos: la guerra, el fotoperiodismo y la muerte. Programadas dentro del Festival Anual de las Artes / Otoño Cultural 2009, estas exposiciones organizadas por el Instituto de Cultura de Yucatán (ICY) en colaboración con diferentas instituciones, estarán abiertas al público hasta el 20 de noviembre.

El primer bloque, titulado La humanidad en guerra, conmemora el 150º aniversario de la batalla de Solferino, el 24 de junio de 1859, con la cual nace la Cruz Roja, además del 60º aniversario de los Convenios de Ginebra y los 90 años de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja. Afirma Jacob Kellenberger, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que “esta exposición es más que una historia de las guerras que se han producido a lo largo de los últimos 150 años. Durante el mismo periodo, cada una de estas fotos es para nosotros una iniciación a la apertura y la solidaridad.” La muestra captura un amplio espectro temporal. Noté cómo los asistentes sentían predilección por el blanco y negro de las primeras salas, desplazando las imágenes de las últimas, más actuales y de colores intensos. El muestrario incluye escenas de la Guerra Franco-Prusiana, la de Secesión estadounidense, la Primera y Segunda Guerras Mundiales, la de Corea, el conflicto árabe-israelí en Egipto (1973), la Guerra Civil en El Salvador (1988), la de Bosnia (1992), la de Ruanda (1994), así como movilizaciones en Tabasco a causa de las fuertes lluvias (2007), y en Quintana Roo por el paso del huracán Dean (2007).

Fotoperiodismo yucateco: una historia por contar ofrece al público una selección de 30 fotografías fechadas entre 1955 y 1987, del desaparecido Diario del Sureste. El esfuerzo conjunto de la dirección de Patrimonio Cultural del ICY, el Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México, A. C. (ADABI), y el Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán (CAIHY) –organismo público que tiene bajo resguardo el acervo del periódico– traen a la memoria actos cívicos, mítines políticos, representaciones teatrales y actividades deportivas de una Mérida cargada de fibra social. El texto introductorio indica: “Conozcamos un poco la segunda mitad del siglo XX en Yucatán apoyados en la mirada de los fotógrafos de prensa, los estudios fotográficos o fotógrafos cuyo nombre queda por indagar”, dado su carácter anónimo. Estas impresiones, digitalizadas a partir de las originales, cumplen un objetivo eminentemente documental, sin que eso las prive del espontáneo crossover artístico.   

“Esta es una época nostálgica, y las fotografías promueven la nostalgia activamente. (…) Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa”, afirma Susan Sontag en su popular ensayo Sobre la fotografía. La última fase del itinerario, Memento mori, es resultado de una convocatoria hecha por Epson México, la Dirección de Artes Visuales del ICY y el fotógrafo Javier Barrera. Veinte obras de doce artistas fueron seleccionadas, tanto de gente con trayectoria como de principiantes. El conjunto, si bien elevado en calidad, rompe en varias directrices temáticas y estilísticas. Vemos fotografía en blanco y negro análoga (Soledad,  de Isaac Rodríguez), digital (Sombra, Karín Mijangos), digital en sepia (Mientras tanto respira, Leonardo Espinoza), o en c-print (S, Carlos Ramírez), por mencionar cuatro casos, ya que todas poseen maestría técnica. Completan la lista Columba Rivas, Otto Bauerle, Federico Espinosa, Uriel Fernández, Eduardo Cervantes, Areli Avilés, Alicia Bárcenas y Yolanda Chan. Reloj en contra, es una lástima que este trío de exposiciones dure sólo dos semanas. Para finalizar, se transcribe el texto de sala que acompañó esta última muestra.  


MEMENTO MORI
La luz está llamando

1. Una ceremonia fúnebre. Durante su vida, el fotógrafo se consagra a un oficio de exactitud, eficacia y buen ojo. Celebra la prolongación de los instantes más allá del tiempo. Se la pasa jugando a la inmortalidad. Y en breves segundos, muere. Sobre la muerte ya se ha dicho casi todo. Por eso la fotografía es muda.

2. En su ensayo sobre el tema, Susan Sontag colocó un estupendo aforismo: todas las fotografías son memento mori. Voy a relacionar esta frase con un epigrama del mexicano Carlos Díaz Dufoo hijo: Cumple un año más. En otra época eso pudo tener importancia. Pero ahora ¿qué importa un año más en el tiempo de un muerto?

3. Los muertos no tienen tiempo, afirma Juan Rulfo en Pedro Páramo, novela de personajes que desconocen su situación y la descubren a medida que comprenden el punto final. El fotógrafo lucha contra el punto final, lo niega como una condición de primer orden, y dispara, y se dispara, y nos dispara. Un minuto de silencio.

4. El fotógrafo escribe cartas de amor en el vacío. El fotógrafo sufre de horror vacui. El fotógrafo es un insomne del cementerio. Entre los difuntos, él se rehúsa a pudrirse. No se pudre, escribe cartas. No escribe cartas, toma fotografías. No toma fotografías, vuelve a la luz. Dios es el destinatario.

5. Si la fotografía fuese un deporte, éste sería el de sostener combates con los muertos. El fotógrafo es derrotado, y puede más. Los muertos son derrotados, y pueden más. Bajo tales circunstancias, ¿qué sentido adquiere un altar con el retrato del fallecido? Un retrato es el trofeo de la competencia. Pero nadie gana, señores. 

6. “Un entierro en un pueblo de Normandía. Pido detalles a un campesino. «Era joven, apenas sesenta años. Lo encontraron muerto en el campo. ¿Qué le vamos a hacer? Es así.» ¿Qué otra cosa habría podido decir? ¿Qué otra cosa se puede decir sobre la muerte? «Es así, es así.» Lo irreparable nos vuelve estúpidos”, E. M. Cioran.

7. Las fotos de quienes han vislumbrado el abismo son geniales. La mirada perdida, inconmovible, tallada con angustia y melancolía. La melancolía de quienes han visto el otro lado es epifánica. Los ojos dicen lo que la boca dejó interrumpido en vocablos. Recuerda que morirás. Mira tras de ti. Los esqueletos, las osamentas. El crepúsculo.
 
8. Esta certidumbre de lo efímero de la condición humana ha sido magníficamente capturado en las piezas Decasia (2002) y Light is calling (2004) de Bill Morrison, fundador de Hynoptic Pictures. Son como fotografías hilvanadas en movimiento y decadencia. El curso de la muerte adherido a la imagen, al sonido, a la gente: el cuerpo, el ataúd, los clavos.    

9. “Doscientos amigos / asistirán a mi entierro / y tú tendrás que pronunciar un discurso / ante mi tumba”, escribe Thomas Bernhard. Mientras más consciente eres de la muerte, más profunda será tu letanía. No importa que Dios no te responda. El lirismo absoluto es el lirismo de los últimos instantes, concluye Cioran.

10. Memento mori consta de 20 piezas realizadas por 12 artistas visuales de diferentes edades, trayectorias, técnicas y estilos. El Instituto de Cultura de Yucatán, a través de la Dirección de Artes Visuales, y EPSON México S.A de C.V., presentan esta exposición en el marco del Festival Anual de las Artes / Otoño Cultural 2009. La luz está llamándonos. Bienvenidos.    

-Christian Núñez (1981-2009)
 

© 2007 - 2012 Artistics | Think. Nuevas formas de comunicación