Organizar un gran homenaje a la escritora yucateca Sara Poot Herrera y proponerla para que le entreguen un Doctorado Honoris Causa son dos de las sugerencias de los académicos que participaron en el encuentro internacional literario Postrimerías, realizado por Sara en la ciudad.
Robert Lauer, catedrático de la Universidad de Oklahoma, es el que despierta la primera chispa de agradecimientos: “Sería lindo no sólo agradecer a las muy queridas personas Sara Poot Herrera y Roger Metri Duarte (director de Cultura del Ayuntamiento) por todas sus amables atenciones, sino también en forma más formal y duradera (por escrito, en papel, 'a la antigüita') a personas que podrían apreciar y agradecer lo mucho que Sara y Roger hicieron por nosotros. Yo personalmente escribiré cartas de aprecio y reconocimiento al Presidente Municipal de Mérida (César Bojórquez Zapata, quien estuvo presente para la apertura y cierre del congreso —no todo el mundo hace esto—)”. En respuesta, Elena Urrutia, de El Colegio de México, agrega: “Creo que lo que se amerita es organizar un gran homenaje a la propia Sara Poot, ligado si fuera posible al otorgamiento de un doctorado honoris causa”.
“Saberes que saben” “Postrimerías” se llevó al cabo del jueves 22 al sábado 24 pasados. En relación con las últimas jornadas, Gonzalo Navarrete Muñoz, cronista de la ciudad y ponente en el evento, recuerda que el viernes se festejó a Alejandro McGregor y “los mártires gastrónomos”, incluida la receta campechana del “bienmesabes”. María José Rodilla, con su acento extremeño, habló sobre un tema encantador: el arte de la palabra y la sobremesa en “El Quijote”. La guapa Aída Espinosa nos contó de “Los adioses amorosos de Shakespeare” y María Eugenia Negrín demostró que “El arroz con leche (es) más gozoso que el juego y más dulce que el postre”.
El día pudo habérselo llevado el homenaje a Margo Glantz que leyó una crónica de su asistencia a las carreras de Ascot. Silvia Káter y Analie Gómez representaron un diálogo espléndido, digno de ponerse para el público: será un éxito.
El sábado por la mañana asombraron los yucatecos Hernán Lara Zavala, brillante como siempre; Agustín Monsreal y Raúl Renán. Hernán habló sobre las últimas palabras de algunos escritores. Sarita, la consagrada ya como “Saramaga”, jugó con las letras y los sabores de la infancia. Todos estuvieron esplendorosos, especialmente Jacobo Sefami con “Amalgamas del sexo y el lenguaje”. Dado un momento Jacobo dijo los dos tercetos del soneto más famoso de Quevedo , tal es la fuerza del poema que el público aplaudió.
Jacobo aclaró con sinceridad: “Es Quevedo, no soy yo”; alguien rebosando en su asiento dijo: “Se notó, se notó”.
Beatriz Espejo se abandonó a la hilaridad. Todos le cantamos a Seymour Menton, y él nos cantó a todos , “abre el balcón y el corazón…”. Fue un momento nostálgico que anunciaba el fin de fiesta.