ESCULTURA DE VICTOR VILLARREAL
ESCULTURA DE VICTOR VILLARREAL
ESCULTURA DE VICTOR VILLARREAL
De
adolescente definió su vocación de escultor al contemplar como era
reparado el Ángel de la Independencia destruido por el terremoto de
1957 en la Ciudad de México.
Realizó
sus estudios profesionales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de
la Academia de San Carlos UNAM, y siendo estudiante sus cualidades
artísticas fueron reconocidas por el profesor de escultura Don Ignacio
Asúnsulo gran artista plástico mexicano, nombrándolo su asistente en el
curso de teoría de la composición dentro de la misma Academia de San Carlos.
Como
estudiante plástico destacado el gusto por la figura humana en
particular por las bailarinas, nació cuando observaba a una compañía de
danza que realizaba sus ensayos en el atrio de la academia. Con el
papel y el lápiz en la mano dibujaba una y otra vez a las bailarinas
que formaban parte del cuerpo de ballet.
Cuando habla de sus bailarinas Víctor suele decir, “yo no invento el ballet, sólo lo observo y lo plasmo en esculturas de bronce” y como explicando su vocación agrega:
Un
movimiento, un instante de técnica como “un dibujo en el aire”. El reto
de plasmar una composición con todas las estrictas leyes.
Una expresión, la gracia capturados en una obra.
En
todas las etapas de la historia del arte ha existido algún artista,
algún artesano que ha sentido la necesidad de capturar ese bello mundo
que es el de la danza; el cuerpo humano en acción, su ritmo, su fuerza, el cuerpo humano en todo su esplendor.
Me gusta la figura humana, siempre ha sido materia de especial aplicación, su descubrimiento, su estudio.
Me
gusta la danza porque es cuerpo humano desarrollado, quinta esencia de
la gracia, cada posición perfecta, cada movimiento un propósito de
expresión y lo quiero decir en bronce, un material ideal para mi
necesidad de ser escultor de bailarinas.
Así Víctor M. Villarreal ha creado y continúa creando figuras de ballet diferentes en posiciones, gracia y movimiento que lo califican sencillamente como “el escultor de las bailarinas”.
Naturalmente su inclinación por la figura femenina lo ha conducido a crear diferentes esculturas de mujeres incomparablemente bellas, elegantes y atractivas que, como sus bailarinas, son una auténtica delicia de orden estético.
Así es Víctor Villarreal, el escultor mexicano de las bailarinas, el único que ha sabido captar en el bronce el cuerpo humano en acción, con todo el ritmo, fuerza y belleza que tiene una bailarina de Ballet.