Próximo estreno de Erika Torres ( http://www.artistics.com.mx/591-1-Erika+Torres.html )
Por Víctor Salas
Fuente: Por Esto!
Toda obra creativa entraña mucho de la persona que la hace. En ella se plasman las experiencias, las vivencias, los conocimientos, apreciaciones del entorno o forma de concebir el contexto en el que ha sucedido la vida del organizador de una pieza, ya sea literaria, musical, plástica o coreográfica. Si el creador de una obra habla del amor, tiene que haber amado, aunque sea en silencio o en la soledad. Esa particularidad amorosa, rebotará en la obra, y el de enfrente, el consumidor, así lo apreciará. Un especialista podrá desentrañar cada especificidad o características del momento de la creación, analizando las circunstancias del artista, transportadas a su obra.
Erika Torres ha decidido crear una pieza coreográfica que habla del tiempo, de su transcurrir, de los momentos cumbres de la historia universal, que han anclado –a fin de cuentas- en nuestra ciudad (esa geografía, punto de origen, de la coreógrafa). Así, el tiempo es metaforizado con una serie de giros vertiginosos y circulares, lo cual es el símbolo del reloj, el ciclo estacional, el discurrir del astro sol, que es redondo, ¡por supuesto! Y después de ese prólogo o introducción de la rítmica secuencia luz-oscuridad, en la que sucede el tiempo del hombre, se desarrollan las coreografías, las cuales, apoyadas en el vestuario y el attrezzo, le brindan definición a las ideas del trabajo de la coreógrafa.
Erika Torres ha compuesto un conjunto de danzas, como si de capítulos de un libro de historia se tratara, y les ha dado el halito de la vida, del movimiento y su desarrollo. Todo ello, como decía, guiado por la luz de sus propias adquisiciones o experiencias cognoscitivas. Todo ubicado en el actual grado de conocimiento, que de la cultura occidental, posee la coreógrafa.
De ese modo, la clase de ballet, le sirve de metáfora para explicar varias cosas, como el rigor de una educación especializada, el sometimiento humano, su condición de animal domesticado y habituado a la actividad rutinaria, entretejiendo imágenes del renacentista Leonardo da Vinci, en el sentido del individuo observador, investigador y apuntador de todo fenómeno que descubre a partir de sus capacidades como dibujante y conocedor de la dinámica y las formas que ésta toma en el espacio, cuando se aplica a cuerpos concretos. Es decir, la mezcla del renacimiento europeo y el siglo XV francés.
A través de esa escena se explica hasta qué punto se logra el dominio del ser humano, quien es flagelado, chicoteado como animal de carreras y explotado hasta el agotamiento. Todo lo anterior, narrado con lenguaje plástico muy interesante y con diseños corporales muy bien logrados. Para conseguir mayor grandeza en los movimientos se utilizan implementos identificados con el sometimiento y el sojuzgamiento.
Desde el punto de vista del colonialismo o de la expansión colonial, una ciudad puede ser muchas ciudades del mundo, ya que las metrópolis siempre, quieren repetirse en sus colonias o sus provincias. Así, la arquitectura resulta un reflejo de dominación. Desde los griegos hasta los gringos contemporáneos, así se nos demuestra.
Cuando se viaja a Italia, a Francia o a España, uno encuentra parte de su propia patria, en cada uno de esos países, debido a la imposición efectuada por la vía del arte, el pensamiento o las fuerzas militares, por su dominio político y económico.
Erika Torres nos habla de la Mérida francesa, como referente de lo europeo, continente cuya cultura fue admirada y emulada durante muchos años, por parte significativa de nuestra sociedad pudiente. Para conseguir realizar esta idea, Erika, acudió a soluciones teatrales sencillas, eficaces y de gran potencia plástica: los bailarines caminan trazando cuadros, mientras traen entre las manos maquetas de cuatro edificios emblemáticos de Mérida: el Peón Contreras, la Casa de Montejo, el Palacio Cantón y uno de los palacios gubernamentales.
La imagen es clara, significa la colonia, la influencia francesa, el gusto por lo Italiano y el poder político asentado en una edificación, de una época distinta a la de cada uno de aquellos edificios.
Andar y transitar, es evolucionar, es recorrer el tiempo y la vida física de uno mismo o la sociedad, dejando vivencias y experiencias humanas en esas piedras, muros, paredes, esculturas, puertas, dinteles, ventanas, desde donde se señalan estilos de vida o se escudriña en las ocultas rejas del amor posible, en cada una de esas edificaciones.
Toda esa historia, que pertenece a cada uno de nosotros, se modifica con el empleo de multimedia, no como una forma de apantallar al público o de mostrar novedades que ya no lo son, sino como parte de la cultura diaria de la coreógrafa. El video, la digitalización, para las actuales generaciones, es lo que fue para nosotros –los de antes-, la libreta o el libro, el lápiz o el gis. Esa connotación le quiere dar Erika a la utilización del video. Desde esa argumentación, tal recurso, tiene justificación.
La Compañía Estatal de Danza Clásica y la Compañía de Danza Contemporánea, unieron elencos para lograr esta coreografía. La fusión ha sido interesante, no sólo por la contribución interinstitucional, sino porque significa manejar lenguajes distintos (lo clásico y lo moderno) para una misma pieza. En ese sentido el resultado ha sido muy satisfactorio porque ninguna bailarina se nota deficiente, fuera de estilo o con un lenguaje extraño al contexto. Es un ejemplo, además, de unión y contribución para coadyuvar al desarrollo de las artes coreográficas en la ciudad.
Este es un proyecto avalado por el Instituto de Cultura y ya sólo queda esperar el estreno para apreciar los resultados finales.
Por lo pronto, a mí, la obra, me ha parecido buena, muy buena.
Las Funciones serán los Dias 17 y 18 de Marzo 2010 en El Teatro Mérida....... Para más informacion consulta: http://www.artistics.com.mx/588-1-17+Abril+2010+MMX+Mapa+de+Memorias+Cruzadas.html