AUTOR: JUDITH AMADOR TELLO
MÉXICO, DF, 23 de septiembre (apro).- Los doctores en literatura Mónica
Szurmuk y Robert McKee Irwin se dieron a la tarea de reunir en un libro
diferentes conceptos culturales, entre ellos alteridad, campo cultural,
diversidad, globalización, heterogeneidad, identidad, industria
cultural, multiculturalismo y transculturación.
El resultado es el Diccionario de Estudios Culturales Latinoamericanos,
publicado por el Instituto Mora y Siglo Veintiuno Editores, presentado
el martes pasado por Néstor García Canclini, investigador de la cultura
de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), y el director de
orquesta Benjamín Juárez Echenique, en la Casa de la Universidad de
California, ubicada en Chimalistac, Ciudad de México.
A decir de sus autores, Szurmuk, investigadora en el área de Historia
Social y Cultural en el Instituto Mora, y McKee, profesor de Literatura
Latinoamericana y Estudios Culturales en la Universidad de California,
el volumen de 331 páginas es un intento de codificar, unificar y
ordenar, "hacer un retrato de un momento de los estudios culturales
latinoamericanos" .
Explican en la presentación que es un trabajo transnacional, pues
reúnen a varios intelectuales de distintas disciplinas, tanto del
Continente Americano como de Europa. Colaboran, entre otros, Silvana
Rabinovich, Ana Rosa Domenella, Michael Lazzara, Nara Araujo, Debra
Castillo, Jesús Martín-Barbero, Hortensia Moreno, Alejandro Monsiváis,
Carlos Aguirre, Cristina Rivera-Garza, Juan Poblete, George Yúdice,
Eduardo Restrepo y Liliana Weinberg. Estos especialistas definen cada
uno de los 48 términos culturales reunidos en el diccionario,
"provenientes de paradigmas diversos".
Los coordinadores destacan también que se trata del "primer diccionario
de estudios culturales latinaomericanos" . Citan como un antecedente
Términos críticos de la sociología de la cultura, coordinado por el
argentino Carlos Altamirano. Y mencionan diccionarios publicados en
inglés y traducidos al español, como el Diccionario de teoría crítica y
estudios culturales, de Michael Payne, pero consideran que ha "ignorado
la producción y debates latinoamericanos y varios términos incluidos en
este diccionario (por ejemplo, 'ciudad letrada' y 'transculturació n')".
No mencionan en cambio el libro Léxico de la promoción sociocultural,
del sociólogo argentino-españ ol Ezequiel Ander-Egg, publicado por la
asociación civil Espacio Espiral en el 2003, en el cual se reúnen
igualmente conceptos como acceso a la cultura, transculturació n,
democracia cultural, diagnóstico sociocultural e industrias culturales,
a manera de un diccionario.
Lo importante en todo caso es que hay cada vez más herramientas para
quienes se dedican al estudio de los fenómenos culturales en América
Latina. El libro de Szurmuk y McKee no sólo desglosa conceptos, sino
que presenta una introducción en la cual destaca el "potencial político
(izquierdista, antihegemónico) y transformativo" de los estudios
culturales latinoamericanos.
Asimismo, el hecho de que se ocupen de las culturas "tradicionalmente
marginadas, incluyendo las de los grupos subalternos o de comunidades
de alguna forma desprestigiadas por su raza, sexo, preferencia sexual,
etcétera, y toman como objeto de estudio toda expresión cultural, desde
las más cultas hasta las pertenecientes a la cultura de masas o a la
cultura popular".
Consideran los orígenes y antecedentes de los estudios culturales a
partir de la tradición ensayística latinoamericana de los siglos XIX y
XX, las aportaciones de la Escuela de Frankfurt, del Centro de Estudios
Culturales Contemporáneos de Birmingham y de los posestructuralistas
franceses.
Cuenta con un apartado sobre los estudios culturales en México donde se
afirma, citando al expresidente del Consejo Nacional para la Cultura y
las Artes, Rafael Tovar y de Teresa, que desde 1920, y debido al
"compromiso del PRI con la cultura nacional", se desarrolló en México
un sistema de promoción y apoyo a la cultura, que dio como resultado
una infraestructura, programas educativos, instituciones, en suma una
política cultural.
Y habla de algunos investigadores que se han dedicado al campo de los
estudios culturales. Por desgracia (no se sabe si por el espacio)
apenas se mencionan a García Canclini, Martín-Barbero, Carlos Monsiváis
y José Manuel Valenzuela Arce, cuando el estudio cultural en México es
muy amplio y cuenta con la participación de numerosos especialistas.
Baste mencionar a la antropóloga Lourdes Arizpe, quien aborda la
cultura desde diversas perspectivas; el antropólogo y legista Bolfy
Cottom, especialista en legislación cultural y protección del
patrimonio; la ya fallecida Margarita Nolasco, quien dio valiosas
aportaciones al conocimiento de las culturas indígenas; el sociólogo
Héctor Castillo-Berthier, dedicado a las expresiones culturales de los
jóvenes; el antropólogo Eduardo Nivón, especialista en cultura urbana;
los especialistas en diplomacia cultural Jorge Alberto Lozoya y Andrés
Ordóñez, entre muchos otros investigadores que ofrecen un amplio
abánico sobre la cultura en México.
Todo ello no resta méritos al recién publicado Diccionario de Estudios
Culturales Latinoamericanos; por el contrario, debe celebrarse que el
campo de la investigación de los fenómenos culturales, tanto de México
como de América Latina, se enriquezca.
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