Fuente: http://www.ocesa.com.mx/backstage/resenas/coldplay-en-el-foro-sol/
Por Ofelia Franco
Tres años y 2 bandas abridoras después (LeBaron y Bat For Lashes), por fin Coldplay llenó nuestros oídos de colores con toda la gama contenida en el disco Viva la Vida or Death and All His Friends. “Life in Technicolor” tuvo el doble honor de ser la primera canción y de cerrar este concierto.
Chris Martin, el vocalista, refleja en su sonrisa la misma emoción que derraman sus fans; queda muy claro de qué se trata esta noche: es un reencuentro de amigos que se cuentan las novedades, que conversan dichosos reunidos alrededor de una taza de café. Con los primeros acordes de “Violet Hill”, el Foro Sol deja de ser un monstruo de 60 mil cabezas para convertirse en un espacio íntimo. Es un prodigio que sólo Coldplay puede fraguar. Incluso se extienden dos pasarelas desde el escenario para que Chris, Jon Buckland, Guy Berryman y Will Champion puedan estar realmente cerca de sus seguidores.
Aunque definitivamente prevalecieron los temas del último disco, también hubo cabida para las canciones que cada uno atesora en el bien llamado soundtrack personal: “Clocks” (con globos blancos y rojos por todos lados) e “In My Place (de A Rush of Blood to the Head), “Yellow” (de Parachutes, sirvió de pretexto para lanzar globos gigantes amarillos desde el escenario al público) y Fix You (de X&Y), alternadas con las recientes “Glass of Water” (de Prospekt's March), “42” y “Strawberry Swing” (de Viva la Vida…).
Después de “God Put a Smile upon Your Face”, Chris Martin habla con la gente en un español bastante bueno y, más allá del consabido “Gracias, México”, nos dice: “Estamos muy felices de estar aquí con ustedes”. Hace que todo el público aplauda, primero los que están a la derecha, luego la izquierda y al final, el centro. El vocalista provoca una ovación al anunciar: “Ésta canción es para Frida Kahlo”, como preámbulo a “The Hardest Part”, que toca solo, en comunión con su piano.
“Postcards from Far Away” va seguida de “Viva la Vida”, una de las más coreadas de la noche, y el juego de rayos láser con “Lost!”. Entonces, el público congregado en la explanada del Foro Sol vivió la emoción de ver cara a cara a los integrantes de Coldplay, quienes al ritmo de “Singing in the Rain” bajaron del escenario principal y caminaron hasta quedar prácticamente en medio del público. Desde ahí, cantaron “Shiver”, “Death Will Never Conquer” y la muy folk “Don Quixote” (una probadita de su nuevo material, tocada a golpe de guitarra). De nuevo Chris habla, nos pide: “¡Teléfonos por favor, teléfonos por favor!” y el lugar se inunda de pequeñas luces; a la señal de Martin nace la ola de izquierda a derecha. La segunda ola queda perfecta y ya con el ánimo un tanto futbolero, todo el Foro Sol grita un estilizado “oee oeeee”.
Mientras suena un remix de “Viva la Vida”, gustosamente coreada por los presentes, los cuatro ingleses más queridos en ese momento por los mexicanos regresan al escenario principal… aunque uno se resista a aceptarlo, ya puede sentirse que el final de esta fiesta está cerca.
Siguen “Politik” y “Lovers in Japan”, para hacerla absolutamente memorable, son lanzadas millones de mariposas de papel que revolotean por doquier, que nos recuerdan que la música es la manera instintiva de celebrar la vida. No hay mejor palabra para describir el concierto que aquella desplegada a todo lo largo y ancho del escenario: VIVA. Para despedirse tocan “Death and All His Friends”…
Hasta ahora, los miembros de Coldplay vistieron los uniformes militares del video de “Viva la Vida”. Sin embargo, para el esperado encore, regresan ataviados de alegres colores pastel: verde, violeta, azul y rojo. Todo el Foro Sol canta “The Scientist”, sin duda, la canción más esperada y emotiva. Poco después de media noche, “Life in Technicolor” pone fin al encanto con una brillante lluvia de fuegos artificiales color pastel… Ahora el escenario está vacío, sólo queda la palabra VIVA ya no con la tipografía del álbum, sino repleta de colores. Todos partimos convencidos de que este mundo es bello y de que la vida vale la pena vivirse.
Al salir del inmueble, todavía tarareando las canciones, el público recibe el último regalo de Coldplay: al pasar por las estrechas puertas que sirvieron también de entrada, el staff le regala a cada uno un disco: Left Right Left Right Left...