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Dr. Pedro Simón

Dr. Pedro Simón Dr. Pedro Simón Dr. Pedro Simón

Entrevista Original de Mary Luz Borrego

Nace en Agabama, ese pueblito olvidado, donde vivió hasta la juventud con el arresto imprescindible de su madre, en una estrechez recordable aún, sobre todo por aquellos viajes diarios a pie durante tres años para alcanzar la escuela de Fomento, incluso en primavera, cuando el agua y el fango calaban hasta el tuétano de su niñez.

 Su madre daba clases, era maestra no graduada, pero tenía cierta preparación y para vivir, su negocio era  una escuelita, con la que  mantenía a sus hijos, puesto que su marido muere  años atrás.

Durante esa época al sindicato tabacalero llegaron como unas planillas para optar por becas de oposición en Ceiba del Agua, Pedro Simón, Busco libros y estudió solo y para conseguir el pasaje hasta La Habana su madre vendió un puerquito, hizo una rifa y compro su boleto al  tren con 5 pesos. Finalmente, Pedro Simón ganó aquella beca y  cuatro años después se gradué de Laboratorio de Química Industrial, pero en aquella época con un flamante título, como el mismo lo describe,  nunca encontró trabajo.

 Ante tan desafortunado evento Su madre fue  a la Habana y empezó a trabajar de empleada Doméstica para poder mantener a sus hijos en La Habana, al mismo Tiempo que Pedro Simón y su hermana encontraron trabajo. El llevaba las cuentas de una oficina.

Ya trabajando se matriculó en un conservatorio musical a estudiar Guitarra Clásica, Canto; no sabía lo importante que sería eso para el resto de su vida y lo mucho que le serviría, aunque nunca llegó a graduarse.

Cuando triunfa la Revolución cambian sus perspectivas. Lo hacen supervisor administrativo del Ministerio de Bienestar Social y en cuanto abrió la Universidad se matriculó, primero hizo una carrera administrativa y después Licenciatura en Derecho Diplomático y Consular. Luego, el Doctorado en Ciencias Sociales.

Recién graduado fué seleccionado con un pequeño grupo y se interna para prepararse en Filosofía Marxista.Fué profesor en algunos Ministerios y varios años en la propia Universidad. Después se hizo la Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, y formó parte de la delegación cubana con una ponencia sobre la penetración imperialista en el campo de la cultura en América Latina, por lo que tuvo que trabajar con muchas instituciones culturales, como consecuencia de esto se vinculó al campo de la cultura. 

La Casa de las Américas iba a fundar un Centro de Investigaciones Literarias, dirigido por Mario Benedetti, y estaban solicitando personal para laborar ahi. Se entrevistó con él, le dijo que no había estudiado Letras y que en Literatura era autodidacta. A lo que Mario Benedetti respondió que con que hubiera leído a y en palabras de Pedro Simón: “ me hizo una nómina de autores” ya era suficiente. Acto que lo dejó aterrado porque de todos esos nombres no había leído a casi ninguno.

En ese momento Pedro Simón salió corriendo a leer a toda aquella gente.

Pasó al Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas, en donde bromea “llegué joven y salí viejo, permanecí ahí más de 30 años como investigador literario”. Y paralelamente, también trabajaba con el BALLET.

Al preguntarle al Maestro Simón si el  Aporte a la investigación literaria más importante en su Trayectoria es: el acercamiento a la obra de Dulce María Loynaz, el Contesta:

 En Casa de las Américas preparé una Valoración Múltiple sobre José Lezama Lima, tuve la experiencia de conocerlo, visitarlo; luego hice otra de Gabriel García Márquez, después trabajé con Juan Marinello y la valoración que es mi orgullo, porque realmente disfruté mucho haciéndola, fue la de Dulce María Loynaz. Ella me abrió sus puertas, sus archivos, me permitió ver la correspondencia. En eso ayudó el vínculo con Alicia, pues Dulce María era una mujer muy desconfiada, pero admiraba a Alicia, e incluso la primera vez que permitió que se le grabara la voz se la grabé yo; ella no quería, casi todo lo que hay de Dulce María grabado se lo grabé yo. Con grabaciones como esa nació esa colección, El Archivo de la Palabra lo hicimos en la Casa de las Américas durante muchos años, grabando a escritores. La Casa de las Américas es también mi casa, soy de la vieja guardia de esa institución, trabajé con Haydée Santamaría muy cerca. Hasta que llegó el momento en que el ballet me llevaba mucho tiempo y vino el Museo de la Danza que se iba a fundar en 1998, entonces empiezo la formación de este museo, el primero que existe en Cuba en esta especialidad y uno de los pocos en el mundo."

Usted ha contribuido a conformar entre nosotros el perfil teórico del Ballet, ¿jamás le interesó bailar? ¿Qué significan la danza, el ballet para Pedro Simón?

 Digo bromeando que la danza ha estado siempre en mi corazón pero nunca en los pies, me acerqué al ballet como espectador, nunca lo sentí en mi cuerpo, sino en mi sensibilidad artística como receptor. La danza es una de las artes más determinantes en mi gusto, en mi placer estético. Tuve varios puntos en mi formación, he trabajado en varios perfiles, pero la danza ha sido una fuerza arrolladora, curiosamente sin que yo bailara, porque a través de mis estudios y de mi experiencia conocí su estética, su historia, me he hecho un especialista, quiéralo o no, le he dedicado muchos años de mi vida a la danza y al Ballet Nacional de Cuba, específicamente. Considero la danza algo muy importante en mi vida, en la cultura de Cuba y decidí ayudarla en lo más posible, incluso utilizar mis conocimientos en otras materias y volcarlos sobre la danza, ayudar en el trabajo teórico, integrarme y enriquecer el ballet con lo que yo podía humildemente aportar.

 Los recientes títulos, La danza en la órbita de Orígenes y Sonetos por la danza, coronan la dualidad Literatura-Ballet que ha marcado la intelectualidad de Pedro Simón, ¿cuál considera su principal realización: este museo, el periodismo o sus acercamientos a la literatura?

 Es como el que tiene varios hijos, cada uno ocupa un lugar importante, el museo en la actualidad me lleva todo el tiempo, me siento responsable de que exista, avance, que crezca. Todavía estamos a mitad del camino porque no tenemos cosas que queremos tener, estoy totalmente integrado a eso, por lo tanto creo que en estos momentos se lleva la bandera el museo, sin abandonar la revista Cuba en el Ballet. Aunque todavía la literatura me sigue tirando, estos dos cuadernos son una muestra de que las dos cosas van juntas.

 En Sancti Spíritus existió una Academia de Ballet en la época prerrevolucionaria, sin embargo, hoy la danza se ha quedado muy a la zaga en la provincia.

 Tiene que haber una escuela de Ballet en Sancti Spíritus, no tener esa escuela me parece un crimen de lesa cultura porque en todas partes nacen talentos y es triste pensar que los talentos que están naciendo allá se están perdiendo, no tienen la oportunidad de formarse. Todo está en encontrar un profesor con el nivel adecuado y que quiera estar allí, también crearle ciertas condiciones de vida mínimas y hacer una escuela.

 Usted nunca ha terminado de deslindarse de Agabama, incluso, en una visita a las cataratas del Niágara envió una postal a Fomento, ¿nostalgias resucitadas?

 Para mí el salto del río Agabama fue una cosa muy importante en la niñez, era como un prodigio, lo más mágico que había en Agabama. Nací y me crié a unos metros del río, lo tengo dentro, iba al salto, oía el ruido del agua y me ponía un poco a soñar, me parecía un mundo fantástico, casi increíble. Ocurre que fui hace poco a las Cataratas del Niágara y cuando las miro, yo no estaba pensando en Agabama ni nada de eso, pero lo que me vino a la mente fue el saltadero del Agabama y alguien puede ver ridícula la comparación, pero era la emoción que yo sentía de niño ante mi saltadero del río.

Me siento todavía de allá, es una sensación muy curiosa, tengo unos recuerdos extraordinarios de Agabama, no tengo ningún mal recuerdo allí, recuerdo aquella gente como la más buena del mundo, que nos ayudó muchísimo, muy familiares, luchadores, revolucionarios. No he ido más allá porque durante mucho tiempo hubo problemas con el transporte, además por la cantidad de responsabilidades y el trabajo. Después que me casé con Alicia, ella también me necesita mucho.

 En el 2002 lo declararon Hijo Ilustre de Fomento, ¿cómo recibió ese reconocimiento un hombre que ha viajado medio mundo y merecido hasta la Distinción por la Cultura Nacional?

 Que no se me ofendan todas las otras distinciones, pero para mí ha sido la más importante, una de las grandes experiencias de mi vida fue regresar a Agabama, el recibimiento que me hicieron, reunirme con los amigos de la escuela, me hicieron llorar varias veces, nunca se me olvidará.

 Alicia bailó en Sancti Spíritus en 1956, ¿nunca invitó a Alicia a visitar Agabama? ¿En qué quedó aquella idea suya de que el Ballet actuara en Fomento y regresara a Sancti Spíritus?

 Yo le bromeo mucho con eso, le digo que un lunar importante en su trayectoria es no haber ido a Agabama, además, yo digo que el Ballet Nacional de Cuba tiene que bailar allá. Me gustaría, incluso cuando estuve en Fomento miré las posibilidades, con un tabloncillo podría actuar, para mí sería una felicidad ir a Fomento con Alicia y que el Ballet actuara, pero sé que para eso la provincia y el municipio tendrían que hacer un gran esfuerzo, porque hay que mover la compañía, alojar a los bailarines, es un esfuerzo económico importante, para mí sería una satisfacción muy grande, ojalá en el futuro pudiera ser, también hay que ir a Sancti Spíritus, eso sigue siendo un sueño.

 

 


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