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Carmen Cerón,

Víctor Salas

1936-2010 historia del ballet en Yucatán


Desde sus inicios, el ballet en Yucatán tuvo como característica el de la multipolaridad, es decir, una sola persona era la encargada de hacer coreografías, impartir clases, dirigir ensayos y supervisar todo lo referente al desenvolvimiento de una función. Así trabajaron Nina Shestakova, Amalia Cardoz Fajardo, Socorro Cerón Herrera, Lupita Núñez Peraza, Bertha de la Peña y Alfredo Cortes Aguilar.
Es necesario hacer un alto en la historia de los grupos y dedicar un espacio a los ejecutantes, a los intérpretes, a los bailarines y todos aquellos que no asumieron tareas de difusión, gestión u organización balletística, sino que solamente manifestaron interes en los escenarios. Desfilarán por estas letras Carmen Cerón, Mirna Villanueva, Alba Luz Carcaño, Alicia Urzaiz Bassó, Eglé López, Cinthya Ricalde y Sergio Núñez. Esa historia arrancará en los años sesentas del siglo XX y se detendrá, en su primera etapa, en diciembre de 1999.
Carmen Cerón inició sus estudios balletísticos en la Escuela de Ballet de Bellas Artes, bajo la guia de su hermana, Socorro Cerón Herrera. Al fundarse el Ballet de Bellas Artes e iniciar la creación del repertorio basado en los grandes clásicos, como Marius Petipa y Mijail Fokine, ella es seleccionada para desempeñar roles especiales y acordes a sus cualidades físicas. Es de ese modo que se le responsabiliza en el papel del bufón en el Lago de los Cisnes. Ella sigue junto a su hermana Socorro, todas las actividades interpretativas en diferentes lugares y agrupaciones danzarias.
En mayo de 1968, al presentarse por primera vez el Ballet Clásico de Mérida, aparece como Primera Bailarina, junto con Alba Luz Carcaño y Alfredo Cortes, promotor y creador del Ballet Clásico de Mérida. El 24 de mayo de 1968, marca el debut oficial de dicha agrupación danzaria y a Carmen Cerón se le encomienda la interpretación de Las Bodas de Aurora, Grand Pas de Deux del ballet de Chaikovsky, La Bella Durmiente del Bosque. En 1970 interpreta el Huapango de Moncayo, en versión de Alfredo Cortes y Pas de Deux del Corsario.
En 1971, incrementa su repertorio al interpretar a una de las famosas bailarines del Grand Pas de Quatre. En la segunda temporada del BCM, su personalidad dancística se suma a la de artistas traídos de la capital del país, para formar parte importante del elenco del ballet Copelia. En esa obra trabajó junto con Carmen Olvera, Lorenzo Hernández, Oswaldo Rivas y Víctor Salas, todos integrantes del Ballet Clásico de México.
Para 1973, asume el rol completo del ballet La Bella Durmiente y en 1974, junto con Julio Martínez, bailarín huésped, interpreta Las Danzas Españolas de Jorge Cano.
En busca de nuevos horizontes para la danza, con la pretensión de ampliar su campo de acción y salir del habitual público familiar que asistía a las funciones escolares de Bellas Artes, como cuenta con gran solvencia económica, decide apoyar la fundación de una nueva agrupación danzaria para la ciudad de Mérida.
Esa decisión no fue facil, porque significaba abandonar su trayectoria iniciada en las márgenes de Bellas Artes. Mujer decidida al fin, solicitó -junto con Víctor Salas- audiencia para entablar acuerdos con el rector de la UDY, Alberto Rosado G. Cantón, en el sentido de enfocar la danza clásica a la comunidad estudiantil universitaria. Se proyectaron temporadas permanentes, llevando a escena una cada semana.
La rectoría universitaria, brindó el apoyo para llamar a la agrupación Ballet de Cámara de la Universidad y Carmen Cerón se hizo responsable de los gastos de la producción en general.
En ese colectivo de artistas estuvieron Eglé López y Mimi Zapata. El repertorio fue muy atractivo ya que lo integraban obras clásicas y contemporáneas de creadores mexicanos como Gloria Contreras y Nellie Happey, nombres de mucha fama en el ambiente dancístico nacional. Los nombres de los músicos Hector Villalobos y Pablo Moncayo comenzaron a sonar con frecuencia en la entidad.
El debut del Ballet de Cámara de la Universidad de Yucatán, dirigido, mancomunadamente por la propia bailarina y Víctor Salas, fue en febrero de 1974. Su temporada de presentaciones coincidió con el secuestro y asesinato de Efraín Calderón Lara. La larga huelga que vino como producto de tal acontecimiento y al sumarse los artistas a las demandas estudiantiles, provocaron que tal agrupación sucumbiera. Sin embargo, su acercamiento con los estudiantes de Leyes, Antropología y la Preparatoria, significó una gran experiencia.
Durante muchos años, Carmen Cerón impartió clases en la Escuela de Bellas Artes y hoy continúa impartiendo enseñanzas en su academia particular.


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