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Socorro Cerón Herrera.

 


A la edad de 7 años aproximadamente Socorro Cerón asistía a la escuela primaria Leona Vicario, ahí la maestra Yolanda Peña, encargada de montar los bailes cotidianos en el colegio, llamaba a la pequeña como la estrella del conjunto. Dicha maestra descubre en ella cierta facilidad para la danza, por lo que decide hablar con el padre de la niña para expresarle su opinión y hablarle de la maestra rusa Nina Shestákova, la cual se hallaba dando clases en la Escuela de Mérida.
La maestra Nina Shestákova apenas tenía cuatro años de establecida en la capital cuando, en 1936, trasladó su residencia a la ciudad de Mérida, donde permaneció al frente de su Academia durante ocho años. Durante los ocho años de docencia, la afición yucateca disfrutó de la danza clásica, acrecentando ante las entonces espectaculares presentaciones de sus alumnas, el gusto por esta disciplina. Ofreció varias presentaciones en Mérida con gran aceptación del público yucateco e incluso en ocasiones atrajo espectadores de la ciudad de México.
Es así como en 1942 inicia sus estudios en la Escuela de Bellas Artes con la maestra Nelly Cetina Albertos. Posteriormente en 1944 se reorganizó la Escuela de Bellas Artes y se solicitó a la maestra Nina Shestákova su colaboración. Entre las jóvenes danzarinas formadas en su academia podemos mencionar a Lupita Núñez Peraza, Nelly Cetina Albertos, Amalia Cardós Fajardo, Rosita Medina, entre otras.
La maestra rusa retorna a la capital del país ese mismo año, cediendo el lugar de su escuela particular a la maestra Lupita Núñez y en la Escuela de Bellas Artes creada como una institución de carácter popular, cediendo el puesto a su alumna más destacada, la maestra Nelly Cetina Albertos, formando con ello dos opciones para estudiar danza clásica en el estado.
La maestra Lupita Núñez y otras pioneras tuvieron la fortuna de formarse en los primeros años de establecimiento de la maestra Nina Shestákova, debido a que su pianista acompañante fue Lupita Peraza Núñez. Debido a este contacto se establece un lazo importante. Al conformar el primer grupo de baile clásico, la pianista incorpora a su pequeña hija, quien más tarde se convertiría en la reconocida maestra Lupita Núñez.
De estas dos escuelas de baile clásico en la década de los 40 del pasado siglo, comienzan a ramificarse varias generaciones de bailarinas, correspondiendo a la maestra Socorro este período. Bajo la aprobación de la maestra Nelly Cetina Albertos, ingresa como maestra de técnica de ballet a la Escuela de Bellas Artes en 1947, siendo menor de edad y requiriendo para el cobro de sus honorarios la representación de su padre.
Entre las bailarinas formadas por la Maestra Nelly Cetina se encuentran: Elsy G. Cantón, Alicia Sobrino, Addy Rodríguez y Lupita Villamil, alumnas de la recién fundada Escuela de Bellas Artes. Las dos últimas bailarinas mencionadas concluyen sus estudios bajo la dirección de la maestra Lupita Núñez.
Mientras tanto, la escuela de la primera Academia de Baile Clásico que conformó la maestra Nina Shestákova queda a cargo de la dirección de la mtra. Lupita Núñez, donde asistía un público mucho mejor acomodado económicamente. Surgen bailarines importantes como Luz María Basso, Ana Rosa Cáceres, Ofelia Martínez, etc.
Dos años antes de ingresar como docente en la escuela de Bellas Artes, ya había conformado en 1945 la Escuela Particular de Ballet Nelly Cetina, en homenaje a su maestra. A partir de ese momento se convirtió en educadora de otras destacadas generaciones de danza clásica.
Como profesora de danza de la Escuela de Bellas Artes impartió cursos exhaustivos con sus alumnas avanzadas de ballet. El trabajo incansable y la enorme visión a futuro, la llevó a conformar la primera generación de profesores de danza clásica de la Escuela de Bellas Artes en 1959, donde figuraron: Ligia Cocom, Fanny Cantón, Ledy Torres, Mirna Vado, Alva Luz Carcaño, Mercedes Albertos, Miroslava Menéndez, Genny Palomo, Enna Rosa Chi Angulo, Alfredo Cortés, Cemira Miss Pavía, Rosa Elena Castillo, Luz del Carmen Cerón Herrera, Maite Cerón y otros bailarines. Conformando con todos ellos el Primer Ballet de Bellas Artes, con lo que logra la máxima realización balletística y coreográfica en Yucatán y México.
Hacia 1960, y entre los ballets que presentó este grupo se encuentran “El lago de los Cisnes” (en su versión completa de cuatro actos), “Cascanueces” y “La Bella durmiente del bosque”, del mismo compositor ruso, Piotr I. Tchaikovsky, que llamaron la atención por sus acabados coreográficos y escenográficos, así como por los diseños de vestuario, estando a la altura de los mejores grupos que habían visitado los teatros de la ciudad. Convirtiéndose así en la primera coreógrafa de danza que ofreciera por primera vez en Yucatán obras clásicas de ballet completas. También crea el ballet “Idilio en la Foresta”, de gran éxito y temporada. En el periodo 1964 al 1965 fue nombra directora del área de danza clásica de Bellas Artes.

Socorro Cerón Herrera ha sido una mujer visionaria y también promovió en el estado -en la década de los 50’s- los espectáculos regionales para los visitantes del estado. Así la describe el cronista de la ciudad de Mérida, Sr. Renán Irigoyen Rosado, al comentar su participación como coreógrafa en uno de los eventos organizados en la Concha Acústica del Parque de las Américas. En este trabajo interpretó la danza de las cintas, la cabeza de cochino, entre otras, contribuyendo a su rescate tras largos años de olvido. Posteriormente junto al cenote de Valladolid presentó la similitud coreográfica de la Jarana Yucateca y la Jota Española (trabajo que se sigue haciendo hoy día, como los finamente presentados por la Mtra. Gloria Martínez Zupo, del actual Centro Estatal de Bellas Artes), así como La Ixtabay, Caminante, etc.
Para el evento Festival del Mayab, -motivado por la presencia del presidente de la república, Lic. Adolfo López Mateos-, presentó un excelente espectáculo, donde conformaban parte del elenco, entre otros, los maestros: Menalio Garrido y Alfredo Cortés (a quienes posteriormente dedicaremos otro Suplemento cultural CINEY), que posteriormente se dedicaron al campo de la danza folklórica. Menalio Garrido inclinado al área de la investigación y Alfredo Cortés fungiendo posteriormente como director de la Escuela de Folklore, siempre profesionales y altamente propositivos, motivando la necesidad de un ballet folklórico para el estado de Yucatán.
Participó en la inauguración del Monumento a la Bandera del colombiano Rómulo Roso, ubicada en el Paseo de Montejo. En la ceremonia participó con una creación coreográfica, dirigiendo la primera generación de maestros de Bellas Artes.
En 1952, la Mtra. Cerón Herrera al lado de la Amalia Cardoz Fajardo, funda el Grupo Experimental de Danza, con el que desarrolla una labor de gran trascendencia para la danza teatral yucateca y para la historia de la coreografía estatal.
En 1953 es invitada a formar parte del elenco teatral de la puesta en escena A puerta cerrada, de Jean Paul Sartre, causando gran revuelo en la sociedad yucateca de los años cincuenta, debido a que en escena se presenta un beso entre mujeres y a que las escenas de la obra aluden al infierno, siendo ambas actrices-bailarinas excomulgadas por la religión católica, a cargo del Arzobispo de la ciudad de Mérida y la protesta de la Orden del Sagrado Corazón de Jesús.
En 1954 se produce un giro importante en su carrera, ya que viaja a Cuba para realizar estudios de danza clásica bajo la tutela de la propia Sra. Alicia Alonso, quien aún porta el rango de Prima Ballerina Assolutta y continúa visitando la ciudad de Mérida en visitas oficiales o con el Ballet Nacional de Cuba.
Mientras tanto fortalece su escuela particular, donde en 1958 trae a Yucatán al Ballet Concierto de México, del Instituto Nacional de Bellas Artes, provocando un hecho histórico debido a la llegada de figuras internacionales, como lo fueron: Laura Urdapilleta, Jorge Cano, Susana Benavides, Felipe Segura y Ana Cardoz. En 1961, ya fortalecida su escuela particular, se encamina a conocer otros estilos en la danza, proponiendo coreografías de vanguardia denominadas neoclásicas o clásica-moderna, y para arraigar este nuevo estilo invitó e hizo venir desde la capital de la república al coreógrafo e iluminador teatral Herbe Vera.
Su aportación por mantener al estado en la vanguardia de nuevos estilos dancísticos la lleva a proponer la creación de un grupo de Danza Contemporánea a inicio de la década de los 80’s, interés que manifestó con anterioridad -en este campo de la danza moderna- desde el año 1953, con un grupo experimental de danza. Ahí participó como intérprete en el Ballet Contemporáneo Danza del Tunkul. En 1886 se da a la tarea de proponer la creación de un grupo de danza paralelo al del ballet clásico del Centro Estatal de Bellas Artes, conformado por varias alumnas con características físicas diferentes a las solicitadas tradicionalmente por el área de danza clásica Como dato histórico curioso, a estas alumnas, tras años de estudiar danza clásica, se les niega el certificado de conclusión de estudios por acuerdo de las maestras del área y aprobación de la Mtra. Guadalupe Villamil y la directora de la Escuela de Bellas Artes, Mtra. Guadalupe Salias. La maestra Cerón plantea una salida al problema de modo creativo, justo y visionario. Cuidando la tenacidad de las estudiantes y después de impartirles varias clases, establece la oportunidad de formar parte de un grupo alterno de danza contemporánea, otorgando todo el apoyo necesario para su desarrollo. Ya en ese período, la maestra Cerón Herrera es asesora técnica del área de de Danza del CEBA.
La maestra Cerón proponía en su proyecto general del área, que no puede existir una escuela de arte danzario donde la danza contemporánea no tenga un sitio, iniciando esta corriente escénica e instaurando su presencia para siempre en nuestros teatros. Para fortalecer este importante estilo integra a la Sra. Martha Elena Bonilla, maestra de danza contemporánea de la capital del país por un breve espacio de tiempo, a la par que solicita apoyo al maestro Tulio de la Rosa para proponer profesores de la nueva línea y dar clases a este nuevo grupo. Cerón Herrera nombra a la Mtra. Graciela Torres Polanco como coordinadora del área.
Quien permanecería en el puesto por largo periodo, para llevar a buen término el grupo conformado y establece que -junto con ellos- aprenda todas las complejidades expresivas y técnicas de esta corriente. El primer resultado coreográfico del grupo fue Muerte y vida de un burócrata, de Martha Elena Bonilla.
En 1982, durante el nombramiento de la Mtra. Socorro Cerón como Directora General del Teatro José Peón Contreras, forma el grupo de Danza Clásica de este importante espacio, a cargo del Mtro. Víctor Salas.
También ha sido esta maestra quien ha logrado que se rompa el esquema provinciano y de prejuicio de la presencia de varones en los salones de ballet clásico, danza contemporánea, etc, lo cual ya es un avance de pensamiento en el universo del ballet yucateco. Además, ha tenido una larga trayectoria dentro del Teatro Regional Yucateco, compartiendo escena con Mario Herrera “el Chino” y Héctor Herrera “Cholo”.

El miércoles 23 de agosto de 1995 recibe el reconocimiento como maestra de ballet clásico y de gimnasia rítmica por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Este mismo año el Gobierno del Estado de Yucatán, a través del Instituto de Cultura de Yucatán, le rinde el 2 de octubre un homenaje por su larga y valiosa trayectoria bajo el título “Una vida en la danza”; homenaje que tuvo lugar en el teatro José Peón Contreras y en el cual participaron: la Compañía Provincial de Ballet, el Ballet de la Ciudad de México, el Ballet Teatro de Mérida, la Compañía de Danza Contemporánea de Yucatán, la Escuela de Danza Socorro Cerón, y la Selección Nacional de Gimnasia Rítmica. (Colaboración e investigaciones de la Mtra. Ana Marrufo Heredia, Investigadora CINEY y archivos privados de la Mtra. Socorro Cerón.)

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