Artistics

Regresar a Danza

Recibe noticias ¡Regístrate!

Se Solicita Cisne Negro

Probablemente este podría el anuncio que colocaría la Compañía Nacional de Danza de México para buscar una nueva bailarina debido a que Jacqueline López, quien interpreta ese personaje en el El lago de los cisnes. Ella expresó su intención de retirarse del ballet pero no de la danza, seguirá en el contemporáneo.. Detalles al respecto lo podemos leer en la entrevista que le ha hecho Rosario Manzanos publicada en D-Magazine (abril. Dirección de Danza UNAM).  Sin embargo, no habrá problemas en substituirla en un arte caracterizado por su jerarquización. Una bailarina de la estructura de la compañía ocupará su lugar.

En lo que pensaríamos de manera inmediata es que se creará un puesto vacante en la compañía que será puesto a disposición en audiciones. Y entonces los jóvenes egresados de escuelas de ballet del país podrían competir para ingresar y tener un desarrollo profesional.  Entonces esto me da pie a hablar del mercado laboral en el ballet y la danza.

De manera amplia el mercado laboral es el equilibrio entre la oferta de puesto de trabajo y la preparación de profesionales en un área específica, en una disciplina o profesión en particular. Así hablamos de mercado laboral de médicos, de ingenieros y en la danza, como la relación entre los egresados de escuelas profesionales y las plazas a ocupar como bailarines profesionales en compañías y grupos profesionales.

En México se habla de dos compañías profesionales de ballet que no llegan a satisfacer la demanda de ocupación de los egresados de escuelas profesionales, además de escuelas y academias particulares que forman bailarines. En apariencia hay pocas posibilidades de bailar de manera profesional en México

Aunado de que las audiciones del Compañía Nacional de Danza no son exclusivas para bailarines de escuelas oficiales y son abiertas inclusive para bailarines extranjeros entonces se avizora un competencia que se amplia y no asegura que los egresados ocupen puestos en las estructuras institucionales. Entonces ¿para qué seguir formado bailarines profesionales? ¿Formarlos para que continúe la “fuga de talentos” que bailará en otros países?

Luego hay que considerar la demanda que se tiene del ballet entre la sociedad. En esto tenemos un instrumento reciente: la información en la Encuesta Nacional de Hábitos, Practicas y Consumos Culturales (CONACULTA: 2010) que nos indica que de los encuestados, en doce meses (entre 2009 y 2010), el 17% asistió a una función de danza, y de ese 17% lo hizo en una función de ballet. Un dato que visto de manera dura y fría denota un poco asistencia al ballet. Entonces, también en apariencia hay poco público para la danza.

La lectura entre líneas de la Encuesta nos da otros datos. Si hacemos una transpolación  de porcentajes al número de habitantes del país. Estamos hablando que poco más 17 millones de personas han visto danza (descontando los festivales escolares) y de esos 2,890,000 han visto ballet,  siguiendo las tendencias que marca la encuesta.

Luego, comparando porcentajes con otros países no salimos tan mal parados. En Inglaterra se calcula un 4% de asistentes al ballet y en México 3%. Algo significativo por la comparación con un país “balletómano”.

Alguien leerá fríamente que un porcentaje del 3% es suficiente y que no hace falta formar más bailarines ni compañías, ni programar más ballet

Para poder ejercer el derecho a la cultura de todos los mexicanos precisamente necesitamos más compañías de arte y entre ellas las de Ballet.

Es obvio como en todo campo productivo y la danza no es una excepción: al aumentar la inversión en producción y educación se aumenta el consumo, me explico.

A mayor cantidad de compañías de ballet que tengan la producción de más obras en posibilidades de ser bailadas, el público aumenta. El consumo de la danza aumentará cuando haya más danza. Y esto se relaciona con el aumento de la población tenemos más población con necesidades de servicios y bienes culturales y artísticos.

A mayor producción mayor necesidad de bailarines profesionales. Y por ende una mayor necesidad de escuelas y planes profesionales de estudios.

Desde luego otros factores de la cadena productiva influyen. En particular la promoción. Por ejemplo, la Compañía Nacional de Danza no sólo hace una temporada en el Palacio de Bellas Artes, sino una serie de propuestas en espacios más populares: el lago y el castillo de Chapultepec; la sala Miguel Covarubias y su de nuevo, clásica, temporada en el Auditorio Nacional.

Por supuesto, que imaginamos la necesidad de acudir a otros espacios acercándose más todavía a la gente. Han hecho funciones en delegaciones, pero no en todas. Y en esto pensamos la necesidad de otras agrupaciones con propuestas flexibles, grupos de cámara, con programas didácticos en donde tengan cabida más bailarines. Ocupar eso nichos que por limitaciones obvias ya no puede llegar la Compañía Nacional de Danza.

Ejemplos en este sentido lo hace Ardentía. Pero aún sin la ayuda necesaria. Y sí a veces prejuicios que no consideran su propuesta tan pertinente o lucidora como la CND. Ellos ocupan, dan lugar a jóvenes bailarines de Ballet y a invitados.

En labores de promoción desde luego han ayudado iniciativas independientes. Como no mencionar la iniciativa de Arcelia de la Peña y Ars Tempo que ha traído a valiosos exponentes del Ballet a temporadas en el Auditorio Nacional: Kirov, Bolshoi, entre otros.

Desde luego, que el acceso aun es limitado porque significa la posibilidad de pagar un boleto que a veces mucha gente no lo puede pagar. A estas iniciativas se suma ahora la transmisión de Ballet de destacadas compañías del mundo en versión digital en el propio Auditorio Nacional.

Otra iniciativa destacable y actual es Opera Prima, un “reality show” con el tema del ballet. Aunque creo que este programa provocará más el ánimo de los niños y jóvenes a practicar y aprender el ballet que a personas a acudir a funciones de este arte. Sin embargo, muy bienvenida esta propuesta.

Bien regresando al terreno productivo y como producción es inversión cabe preguntarnos: ¿Quién produce en este país las propuestas de Ballet? En el caso de Arcelia y Ars Tempo fue un inversión privada, iniciativa civil que arriesgaba su dinero para traer una propuesta artística de calidad. Hasta cierto grado y tiempo le resultó.

El Estado es el principal inversor en materia de danza cuando se trata de propuestas profesionales de calidad, de riesgo o de conservación del patrimonio. El Estado patrocina a la Compañía Nacional de Danza y al programa Opera Prima.

Pero también es cierto que existen infinidad de iniciativas privadas, entendidas como de la sociedad civil, que promueven el Ballet sobre todo en los estados de la República donde hay infinidad de academias, niños y jóvenes aprendiendo y practicando el Ballet pero no compañías ni apoyo oficiales. Opciones que desde luego alimentan el 3% de los que han asistido a una representación de Ballet. ¿O acaso imaginamos que casi tres millones de personas son el público de la Compañía Nacional de Danza?

Hector Garay

www.hectorgaray.wordpress.com


© 2007 - 2012 Artistics | Think. Nuevas formas de comunicación