Por: Conrado Roche Reyes
Fuente: Por Esto!
Causó expectación el nuevo libro de Edgar Rodríguez Cimé, uno de nuestros escritores más prolíficos con alrededor de diez obras editadas, ya que es menester aclarar que en esta bendita tierra donde puso su trono el amor, la yucateca cuando besa es que besa de verdad. La puede usted besar en la mano o puede darle un beso de hermano, pero un beso de amor no se lo dan a cualquiera (sic). Esta misma expectación se podía sentir, cortar con un puñal, en el Centro Cultural José Martí la noche de la presentación de su libro “Ba’ax pasa Brother. Diccionario Enciclopédico Social de las Culturas Juveniles Ilustrado”. No existe nada más aburrido en el mundo que la presentación de un libro. Las mismas palabras, la misma gente burocrática, el mismo público -hay un señor que asiste a todas entacuchado, extranjero, que me dicen es un gran escritor-, Amanda Lorena, etc., etc.
|
Afortunadamente los Druidas “se taparon”, es decir, “wasearon”, ya no asisten cuando en la administración patricista fueron clientes frecuentes en estos rituales aquelarres. Los evito en lo posible, mas por cuestiones de trabajo me veo obligado a asistir a “los de oficio”. A ésta acudió el público más heterogéneo que he visto a lo largo de mi carrera. El chavo nice despistado, chavos banda, rastas, tamboreros, el excelente director teatral y comprensiva persona –lo sé por su aura-, Paco Marín, músicos alternativos, escritores ídem. La súper, mega, macro, magna, inmensa amiguísima Hortensia Sánchez, actriz, funcionaria, poeta y un poco loca (en buena onda), el cronista de la ciudad –uno de ellos-, miembro de número -¿Qué significará esta extraña cosa: “Número”, el baterista –aunque él nunca me nombre bajista, que lo seré espiritualmente hasta la muerte-, en fin, freaks de toda cala, y straights de lo mismo. Primeramente habló el escritor Joaquín Peón (¿eres tú a quien manda saludos el más deleznable de los locutores?-y vaya que son bastantes-, pero éste… debería estar en lo oscuro, como la tumba en que yace mi amigo, en la más deleznable televisora (peor que los dos grandes) “Telefórmula”), quien expresó su contento por la obra y… bla, bla, bla. Sane old story. Pero dicho con calidad. Lo más destacable y meollo del libro –dice Peón Iñíguez- es su conformación: el libro habla alrededor de: sexo, drogas, rocanrol y los marginados. Juan Esteban Chávez –éste debió ser locutor o hablador, ya que sus textos son hechos para ser hablados, no leídos-, ya he dicho anteriormente que es un gran actor, de voz y presencia, quien leyó un relato compuesto de palabras que aparecen en el diccionario. Buen relato, muy de acá. Ambos fueron muy aplaudidos. Como es costumbre, en todos lados Roger rompe ese círculo vicioso del abstencionismo y regresa al virtuoso del huaro de no hace muchos años, se sirvió un frugal refrigerio. Edgar agradeció a los asistentes. Fue vestido de catrín “¡Lotería con el catrín!”, y se regalaron libros a quien quisiera. También hay que destacar una propuesta de Joaquín Peón –yo llevo años recopilando- consistente en hacer un diccionario no sólo de las culturas populares juveniles –pocos jóvenes compran libros- sino del popular, del yucateco en general, aunque ahí está el referente obligado “uayeísmos” del maestro Jesús Amaro. Tengo anotadas más de mil palabras y frases. Lo malo es que alguien se va a robar la idea. Dejo que me anolen un huevo si esto no sucede. En fin, deseamos al buen amigo Edgar éxito y más libros, buen tiempo y buena mar.
|