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Gira del Ballet Nacional de Cuba en Q. Roo Con LAGO DE LOS CISNES

CHETUMAL.- En dinámica rueda de prensa encabezada por el titular de la Secretaría de Cultura de Quintana Roo, Ángel Rivero Palomo, se dieron a conocer las fechas y lugares de presentación del Ballet Nacional de Cuba, que junto con su directora, la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, nos visita con El lago de los cisnes.

El Ballet Nacional de Cuba, una de las más prestigiosas compañías de danza del mundo, estará en:

  • Polifórum Benito Juárez de Cancún el 17 de marzo, a partir de las 19 horas;
  • 27 de marzo, a la misma hora, en la Explanada de la Bandera de Chetumal Quintana Roo.
  • 30 de marzo, también a las 7 de la tarde, en el parque Andrés Quintana Roo de la isla de Cozumel.

En esta Ocasión se presentará EL LAGO DE LOS CISNES, Y la sinopsis de la obra es la siguiente, tomada de la página oficial del BALLET NACIONAL DE CUBA:

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Coreografía: Alicia Alonso, sobre la original
de Marius Petipa y Lev Ivanov
Música: Piotr Ilich Chaikovski
Escenografía: Ricardo Reymena
Vestuario: Francis Montesinos
Coproducción del Ballet Nacional de Cuba y Teatres de la Generalitat Valenciana

El lago de los cisnes ha tenido muy disímiles versiones. Las  coreografías inspiradas en la original de Petipa e Ivánov, se  han sucedido en diferentes países, con la firma de coreógrafos  como Alexander Gorsky, Mijaíl Fokín, Mijaíl Mordkin, Agripina  Vagánova, Nicolai Sergueiev y George Balanchine, así como de  otros más recientes. También existen puestas en escena contemporáneas,vinculadas con el tema, pero ajenas a la gran tradición clásica.

La coreografía original de El lago de los cisnes creada por  Petipa e Ivánov no ha llegado a nuestros días de manera íntegra,  aunque sí el concepto del estilo e importantes fragmentos de la coreografía.  Es por ello que en las puestas de nuestros días desempeñan un  papel fundamental los coreógrafos repositores de estos grandes clásicos.  Ellos deben conservar todo lo que indiscutiblemente pertenece al original,  y recrear el resto de la obra con un profundo conocimiento del estilo, los  modos expresivos y las prácticas teatrales de la época en que  fue creada, pero sin perder de vista que trabajan para un espectador contemporáneo.  Esta ha sido la base del trabajo de Alicia Alonso en El lago de los cisnes .

A finales de 1953, la maître y coreógrafa inglesa Mary  Skeaping, montó la obra para el entonces Ballet Alicia Alonso, según  la versión de Sergueiev, en lo que constituyó el estreno en América  Latina de la obra completa. La première tuvo lugar en el Teatro  Auditorium, de La Habana, en 1954, con Alicia Alonso, Royes Fernández  y Charles Dickson en los personajes de Odette-Odile, el Príncipe Siegfried  y el hechicero von Rothbart, respectivamente.

Alicia Alonso, como repositora, coreógrafa y responsable de las grandes  piezas del repertorio tradicional dentro del Ballet Nacional de Cuba, emprendió de  inmediato un cuidadoso trabajo con la coreografía, el estilo y la dramaturgia  de El lago de los cisnes . Retomó todos los elementos reconocidos  como originales, y siguió un riguroso criterio para fijar el estilo  de este ballet, además de subrayar la coherencia narrativa de la trama.  Su coreografía incluye momentos de gran virtuosismo, tanto en los casos  en que la danza se muestra puramente académica, como en los bailes de  carácter. El trabajo coreográfico de Alicia Alonso con El  lago de los cisnes ha estado íntimamente vinculado a su desempeño  como intérprete genial de los personajes de Odette y Odile, y tuvo un  largo proceso de depuración y profundización, que comprendió varias  décadas. Su tarea incluyó el estudio minucioso de las tradiciones  folklóricas y las leyendas que inspiraron el libreto, así como  un detallado análisis de la partitura compuesta por Chaikovski. La critica  especializada ha reconocido la atmósfera de credibilidad, la armoniosa  integración entre drama y baile y la unidad entre todas las partes de  la obra, que se advierte en la propuesta de la Alonso.

En El lago de los cisnes , existe un contraste entre el ambiente  realista de los actos primero y tercero, y la atmósfera sublunar y misteriosa  de los llamados “actos blancos”. En la versión de Alicia Alonso el primer  acto y el tercero también tienen cualidades muy distintas. El telón  abre en el primer acto -después del famoso preludio elegíaco-,  con la fiesta organizada por los campesinos en plena ebullición. Los  bailes de este acto poseen un carácter popular, franco y extrovertido,  en tanto en la celebración del tercer acto, en el palacio, se respira  una atmósfera más contenida, cortesana, en un estilo claramente  diferenciado. Al concluir el primer acto ya está expuesto el conflicto  entre la Reina Madre y el Príncipe Siegfried, y sugerido el mundo fantástico  en el que el joven va a penetrar en el segundo acto, lo cual contribuye a la  continuidad del argumento y a la comprensión de la historia. Asimismo,  el personaje del bufón, a menudo minimizado, desempeña aquí un  rol de gran dificultad técnica y expresiva, pues interactúa con  los personajes principales, y marca a menudo las transiciones. También  en el primer acto tiene lugar un momento distintivo de la versión cubana:  un retablo que alude a la elección de esposa, en el cual la Reina Madre,  el Tutor, el Príncipe y las princesas que aspiran a casarse con él,  son representadas por animales con características equivalentes a los  personajes -a manera de una fábula-. La Alonso aplica aquí el  recurso del teatro dentro del teatro, y enriquece así un acto que puede  considerarse modélico en cuanto a progresión dramática.  Después de los bailables de los campesinos, que ocurren no por casualidad  a la hora del ocaso, el paso de la bandada de cisnes provoca un estado de encantamiento  general imbuido de cierta melancolía, que anuncia la atmósfera  del acto siguiente.

Por otra parte, en los actos segundo y cuarto, la coreografía ideada  por la Alonso para los cisnes hace énfasis en la línea recta:  triángulos, diagonales, cruces en filas..., elementos estructurales  que plásticamente evocan el dinamismo, la acción, el movimiento,  y en ocasiones, la fortaleza, ideas que entroncan con el maleficio que ha caído  sobre el lugar y del cual son víctimas las doncellas de aquel reino.  Estilísticamente, los cisnes, en la versión de la Alonso, son  inconfundibles con los de otras versiones. En algunas poses, las manos se mantienen  con las muñecas quebradas, evocando la cabeza del cisne. En lo que respecta  al tercer acto, lo más distintivo de la coreografía cubana es  el pas de deux entre Odile y Siegfried, de notable dificultad técnica.  Un detalle característico, es la famosa secuencia de sautés  arabesque sur les pointes. El cuarto acto, en la coreografía de  Alicia Alonso, es sustituido por un epílogo que sucede sin interrupción  al tercer acto. Esto contribuye a la fluidez y continuidad en el desarrollo  de la trama, y a una síntesis más acorde con las exigencias de  la escena contemporánea, ya que en ese punto del desarrollo de la obra,  lo esencial está dicho, y se impone una rápida conclusión.  A diferencia de otras versiones, aquí el amor y el bien triunfan sobre  las fuerzas del mal: Siegfried logra vencer a von Rothbart y conjurar el hechizo,  y los cisnes vuelven a convertirse en hermosas doncellas, desaparecen las ruinas  que rodean el lago, y el palacio de la princesa Odette emerge intacto de las  aguas, en una conclusión que se aviene también perfectamente  a la estética romántica.

Alicia Alonso gusta de citar la afirmación de Stravinski de que la  tradición es una fuerza viva que anima al presente. Sus versiones de  obras clásicas como Giselle , El lago de los cisnes ,  y otras como La fille mal gardée, La bella durmiente del bosque,  Cascanueces y Coppélia , ejemplifican esa máxima.  El equilibrio entre tradición y expresión contemporánea  es el signo del trabajo que realiza Alicia Alonso con las obras clásicas  del repertorio. “Se trata de rescatar la esencia del romanticismo y el clasicismo —ha  explicado la artista—, haciéndolos viables para el público de  hoy, lo cual, a mi juicio, es la mejor forma de respetar los clásicos.”

Selección de críticas

«Es raro ver en escena el ballet completo con sus cuatro actos, teniendo  en cuenta los elevados costos a que conlleva la versión original. Es  también raro hoy en día el respeto por una escenografía  y vestuario que preserven ante nuestra mirada una ópera prima del  repertorio histórico del arte de la danza y todo esto nos lo muestra  este regalo para la vista que el inmenso talento de la gran Alonso nos supo  ofrecer con ese toque personal que solo ella sabe imprimir a sus geniales creaciones,  en las que prima su genialidad.»
  Antonio Pinto Machado. Diario de  Sintra . Portugal, 1999.

«[...] pero la estrella de este Lago fue la disciplina y el  acople del conjunto femenino. El espejo de esa máquina, que casi raya  con la perfección, fueron los cuatro cygnettes que arrancaron  del público uno de los más prolongados aplausos.»
  António  Laginha. Correo de la mañana . Portugal, 1999

«Si hasta aquí todo estuvo a alto nivel, el epílogo fue  la apoteosis de la belleza, de la poesía y el ritmo conseguido por el  cuerpo de baile...»
  Carlos Toquero. El Mundo . España,  1999

«La coreografía posee una belleza que sigue vigente en nuestros  días. Alicia Alonso se ha basado en ella y el resultado es simplemente  soberbio. El poético argumento se encarna en los hermosos pasos de danza  con una elegancia fuera de lo común, que traducen a la perfección  la idea de Alicia Alonso que ve en El lago de los cisnes la tragedia  de la lucha entre la pureza y la bondad y el amor contra la maldad y la picardía.»
  Joaquín  Aranda. Heraldo de Aragón . España,  1999.

« El lago de los cisnes fue iluminado mágicamente por  el cuerpo de baile y los solistas aportaron la expresión dramática  que hace de este rol, un rol único en la historia de las grandes bailarinas.»
  Eliza  Ingle. Post and Courier Reviewer . Estados Unidos, 2003


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