Por Gildo González
El sábado pasado se presentó de nueva cuenta el grupo dancístico La Cebra.
Como siempre que visita nuestra ciudad, sus fieles seguidores se dieron cita en el teatro Mérida y disfrutamos de una de sus presentaciones más emotivas.
Al principio no entendía del todo el porqué de la insistencia del tema sida, ni tampoco de lo dramático de algunas de sus coreografías. Fue hasta que su director fundador José Rivera, la cebra mayor, nos explicó su coraje por la desaparición de dos de sus mejores amigos e integrantes del grupo.
Entre desplantes agresivos, sorprendentes despliegues dancísticos y el vestuario necesariamente atrevido, "las cebritas" como cariñosamente se les conoce dejaron boquiabiertos a todos con su espléndido trabajo dancístico.
No cabe la menor duda que hay mucha más madurez, entrega, dominio espacial y sobre todo talento y sensibilidad.
Pareciera que José Rivera mide con la misma cuchara la intelectualidad que el arrabal y no se equivoca para nada, por el contrario nos deja ver una verdad y nos contagia con los movimientos de cadera y nalga. La estética que ya dominan por completo se hace presente y se hermana con una disciplina notoria, lo que le brinda al espectáculo una altísima calidad.
Y es que si tomamos en cuenta que el arte debe ser honesto, pues he aquí un grupo ejemplar que no disfraza ni pretende hacerse pasar por lo que no es. Por el contrario hacen gala de sus preferencias y con ello despiertan la admiración del público.
Presenciamos un cuerpo de danza bien entrenado, con un manejo corporal riguroso, un manejo espacial de trazos limpios, precisos, que permitían el desarrollo coreográfico y una comprensión dramática efectiva.
José Rivera agradeció el cariño del público yucateco e hizo un merecido reconocimiento a la directora del Festival, la maestra Graciella Torres a quien reverenció en pleno escenario.
Una noche de ritmo, cadencia y erotismo pleno. Ver al grupo La Cebra es compenetrarse de la estética gay, llena de humor, sarcasmo, energía, drama y sobre todo calidad dancística.