Boletín y comentarios al calce.
México, D.F., a 30 de noviembre de 2010
Boletín número 718 INBA
ADIÓS A LOS ESCENARIOS SANDRA BARCENAS Y RAÚL FERNÁNDEZ
• Última función de Onegin en la temporada de reinauguración de la Sala Principal del PBA
• "Culminan dos exitosas carreras de los escenarios, con grandes triunfos, producto del talento, la disciplina y la dedicación": Ramírez Cárdenas
• Emotiva ceremonia de despedida
Este domingo 28 de noviembre al final de la última función de la temporada de reinauguración del recién remozado Palacio de Bellas Artes, se despiden de los escenarios los primeros bailarines de la Compañía Nacional de Danza: Sandra Bárcenas y Raúl Fernández.
En la emotiva ceremonia de despedida participaron Sergio Ramírez Cárdenas, Subdirector General del Bellas Artes del INBA, Sylvie Reynaud, directora artística de la CND, así como bailarines, familiares, amigos y público en general.
En representación del INBA y la comunidad artística, Sergio Ramírez Cárdenas, señaló "en esta función culminan dos exitosas carreras de los escenarios con grandes triunfos, producto del talento, de la disciplina y la dedicación de estos extraordinarios bailarines mexicanos, que hoy se retiran para dar comienzo a una nueva etapa de sus carreras".
"El INBA y la CND, ha sido la casa que los vio crecer y convertirse en los artistas que hoy vemos, en conjunto lograron hacer interpretaciones de grandes obras como: Carmina Burana, Esquina Bajan, Giselle, Onegin, El Cascanueces, Romeo y Julieta, La Bella durmiente y La Balladera entre otras". El funcionario federal, luego del discurso procedió a darles un reconocimiento.
La titular de la compañía, Sylvie Reynaud indicó que este acontecimiento también era un homenaje a su desempeño en los escenarios "Tu limpieza y entrega Sandra hicieron plenamente de ti una bailarina que se disfruta en el escenario" mientras que para Raúl expresó "la plasticidad y elegancia tuya, siempre acompañada de disciplina, es ejemplo para todos nosotros tus compañeros".
"Hablar de Sandra y Raúl es hablar de tantos años de carrera de triunfo en la que presentaron orgullosamente el ballet mexicano, ambos generosos siempre dispuestos a tender una mano, aconsejar y acompañar dando sus conocimientos en los escenarios y en los salones y con ello invitando a las nuevas generaciones".
Los profesionales del gremio ofrecieron sus testimonios entre los que encontramos el de Susana Benavides, "Gente profesional, amantes de su profesión y que se retiran con todos los honores".
Jorge Cano dijo: "Que pena que dos estrellas dan su última función, pero que alegría, saber que empiezan una nueva etapa con la transmisión de su conocimiento".
Cuauhtémoc Nájera, actualmente director de Danza en la UNAM, acotó: "Con la despedida de Sandra y Raúl, la CND pierde a dos bailarines llenos de belleza y nobleza, siempre extrañare verlos en el escenario".
De esta manera, estos destacados bailarines acompañados de sus familiares, amigos, y con un público de pie, que aplaudía, algunos lanzaron flores al escenario y con un mariachi que tocó las golondrinas, dieron su última función interpretando la historia de este complejo y arrogante personaje Onegin.
http://www.bellasartes.gob.mx/prog_art/minxmin/mostrar_completa.php?id=821
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La primera vez que ví a Sandra fue en un exámen de un grupo de nivel elemental de la Mtra. Eva Ma. Ortíz Saldaña, en lo que era el Sistema Nacional para la Enseñanza Profesional de la Danza. Ese grupo era particularmente destacado, y auguraba éxitos artísticos a sus integrantes. En especial, la musicalidad de Sandra y la expresividad y belleza de su rostro la hacían muy caristmática. En los años posteriores la Maestra Eva me invitaba a los exámenes y funciones; me recuerdo de Sandra en un solo que bailó en una coreografía creada para el grupo por la misma maestra: Variaciones Rococó, con la música de Tchaikovsky. Ya entonces era patente el desarrollo artístico que Sandra había logrado en sus años de estudiante. Y en el exámen de 8vo, en el grupo de la Mtra. Elsa Recagno, con un nivel de dificultad muy alto, pero que Sandra ejecutó con brillantez.
A lo largo de su carrera con la Compañía Nacional de Danza tuve oportunidad de apreciar su desarrollo como artista; en los roles que a mí me gustaba verla era en Carmen, Cisne Blanco, Serenata, y a últimas fechas, en La Fierecilla Domada. Pude gozarla directamente desde las piernas en el Palacio de Bellas Artes en el rol de Hada de Azúcar durante muchas temporadas, pues nuestros alumnos participan con la CND en El Cascanueces. A Raúl siempre le admiraré en Cármina Burana, Romeo y Julieta, Deseo, con la gran Irma Morales. De linea larga y elegante, Raúl se distingue por imprimirle su propia personalidad a los roles que interpreta, como maestra puedo apreciar que es excelente partner.
Sin embargo, la función que dió Sandra con su esposo Raúl Fernandez el pasado 28 de noviembre, quedará muy grabada en mí. No solo por haber sido la despedida de los escenarios de ambos y la emotividad del evento. La interpretación de ambos bailarines en Onegin, la fluidez de movimiento, la limpieza técnica en los difíciles pas de deux, y la proyección escénica fueron realmente extraordinarias. Por lo general ciertos pasos del ballet arrancan en el público gritos y aplausos, sin embargo, el virtuosismo y el logro final como bailarín y artista es realmente apreciable en pas de deux como los de esta obra, en el entrelazado de los pasos, poses y movimientos y la armonía total del cuerpo con la música, el ambiente, con los demás bailarines... Y esto es lo que pudimos apreciar el pasado domingo en el recién remodelado Palacio de Bellas Artes.
Gracias a Sandra y Raúl por brindarnos su arte, los admiro muchísimo, son un ejemplo para futuros bailarines. Los extrañaremos en los escenarios, pero estoy segura de que continuarán brindando otros aportes a la danza en nuestro país. Les agradezco su sencillez y amistad para conmigo.
Rocio Barraza