 La bella durmiente del bosque, Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana
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José Losada interpretó el hada Carabosse (La bella durmiente del bosque, coreografía de Alicia Alonso) la noche del pasado 29 de octubre, en la segunda jornada del 22 Festival Internacional de Ballet de La Habana. Recientemente, había sido nombrado bailarín principal del Ballet Nacional de Cuba (BNC).
“Fue para mí un nombramiento repentino, hicieron las evaluaciones poco antes de que empezara el Festival, y yo… ¡muy contento! —dijo al final del segundo acto, poco después de ser “muerto” en la obra, mientras la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habanero (GTH) festejaba las bodas de la princesa Aurora (Anette Delgado) con el príncipe Desiré (Javier Torres).
Losada nació en la capital en 1986. Veinte años después, en septiembre, junto con Verónica Corveas, primera solista del BNC, bailó por un mes como figura del Cape Town City Ballet, primera compañía de ballet de Sudáfrica. Allí trabajó bajo la égida del coreógrafo Robert North, que adaptó para ellos la obra Entre dos aguas.
Poco después —en diciembre— hizo Otelo (Prólogo para una tragedia) en la gala de apertura del VII Congreso de la FEU. El espectáculo se realizó en el estadio Juan Abrahantes, con ocasión del aniversario 50 de la función de desagravio que la Federación le ofreciera en dicho recinto a Alicia Alonso y al entonces Ballet de Cuba. Entre octubre de 2006 y junio de 2007, saltó de corifeo a primer solista.
¿Cuál ha sido su relación con el hada Carabosse?
Estrené el personaje hace dos años en este escenario, en ocasión del 21 Festival, otro 29 de octubre, pero de 2008, durante la nueva puesta en escena de La bella durmiente del bosque, ballet que había permaneció ausente, en su integridad, de las temporadas de la Compañía por más de veinte años.
Así se estrenó usted, al día siguiente, en el Pájaro azul.
Y ahora la historia se repite, pero con diferencias. Si en la segunda función de La bella… relativa al 21 Festival, bailé el Pájaro azul del tercer acto, en la segunda noche de esta 22 edición, es decir, mañana, haré uno de los cuatro príncipes del acto primero, el africano.
Por ser desagradable, Carabosse resulta atractiva.
Es paradójico que esas conductas atraigan a la gente. Aparte de la técnica, Carabosse resulta difícil por la carga de actuación que exige; para construirla estudié mucho a los tipos malignos de las películas de dibujos animados. La complicación está en su calidad (andrógina), en ese poco de varón y de mujer que tiene al mismo tiempo.
En su personalización me ayudan el vestuario y el maquillaje. Usa unos guantes que cubren desde mis muñecas hasta los dedos de mis manos; guantes con uñas largas, que refuerzan el espíritu de maldad y hechicería característico de las brujas. También lleva una saya ancha, verdinegra. El papel supone un estímulo y un desafío.
“Mi ambición es bailar”
Carabosse y el príncipe africano son personajes incomparables entre sí.
Por ser excepcional, Carabosse no puede ser comparada con el príncipe; además, el hada se mantiene más tiempo a la vista del público. El príncipe camina con mesura; por exigencias de clase, su baile es menos temperamental; todo lo contrario de Carabosse, que es un ciclón en la escena. El sentido de los bailes de los príncipes es mostrar a la bailarina que defiende el papel de la princesa Aurora en el día de sus 15 años; los príncipes son sus partenaires, permiten el lucimiento de la princesa / bailarina.
¿En cuáles otros ballets participa durante el 22 Festival?
Hay una nueva coreografía de Iván Tenorio, Ellos bailan preludios de Chopin; su estreno mundial será el domingo 31 de octubre en el GTH; bailamos la primera bailarina Anette Delgado y otras seis figuras masculinas. También haré, con la bailarina principal Yanela Piñera, el pas de deux de Don Quijote y, con Verónica, Rítmicas, otra obra de Iván Tenorio, pero de 1973. Estos dos últimos serán en el teatro Mella.
El regisserato del BNC, ¿le ha encontrado una pareja fija?
No es su estilo; la coordinación del trabajo artístico considera varios factores; con todo, últimamente he bailado con Yanela, estudiamos juntos en la escuela, nos conocemos casi desde niños; y también tengo confianza y me llevo con Verónica; eso es importante, así uno puede hacerle cualquier crítica a los compañeros sin ninguna reserva.
El ballet cubano tiene muy buenos maîtres, en todos los niveles. De los grados elementales, fundamento de la profesión, recuerdo a las maestras Raquel y Ana Julia; y ahora mismo, en el BNC, tenemos, entre otras, a Svetlana Ballester y Consuelo Domínguez.
No soy ambicioso en el sentido de inclinarme a conseguir fama, sino en el de aplicarme a las metas de mi carrera. Mi ambición es bailar, y sentir que las personas disfrutan mi trabajo. Alicia nos lo exige a los jóvenes enel documental de la serie Imprescindibles estrenado en la gala de apertura Para que Giselle no muriera.
 José Losada en La bella durmiente del bosque, Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana
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