Entre las coincidencias afortunadas del 22 Festival de Ballet de La Habana está la presentación de la obra con que Alicia Alonso debutó como bailarina, en momentos de celebración de su aniversario 90. Hace 77 años, la Assoluta interpretó el papel de una de las damas de la corte en La bella durmiente del bosque.
La obra, que fue bailada por primera vez en Cuba por la multicelebrada Ana Pavlova, sirvió para que Alicia se estrenara también como solista en el tercer acto de la pieza dirigida por Nicolás Yavorsky. Y luego, ya convertida en directora del futuro Ballet Nacional (BNC), La bella durmiente valió para que la artista encarnara el rol principal en una versión coreográfica propia de Las bodas de Aurora.
Inspirada en el montaje original del ruso Marius Petipa, coreógrafo ymaître del Teatro Imperial de San Petesburgo, la fundadora de la Escuela de ballet cubana dirigió en 1974 la versión completa de la obra, que posteriormente la Scalla de Milán incorporara a su repertorio.
A varias décadas de aquel estreno al que el escritor Eliseo Diego llamó “delicia de los sentidos”, nuestra compañía de ballet más importante expone la validez de la representación del clásico al concebirlo como obra en desarrollo, aún cuando es la misma Alicia quien ha dirigido la puesta, sobre el antiguo cuento de Perrault y la ya lejana partitura de Chaikovsky.
La historia de la princesa que puede ser salvada solamente con el amor luego de haber sido condenada por un maleficio al sueño centenario, fue una de las primeras obras que ocuparon las salas del 22 Festival de Ballet. Anette Delgado y Sadaise Arencibia, Javier Torres y Alejandro Virrelles, primeras figuras de la compañía, encarnaron los roles de Aurora y el príncipe Desiré en los dos días de presentación, en los cuales destacó además, el bello trabajo de Yanela Piñera como el Hada de las Lilas.
Pero la inmortalización de la magnífica pieza irá esta vez más allá del efímero acto de interpretación sobre el escenario. El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), en su propósito de llevar a formato digital la cinematografía dedicada al BNC y la figura de Alicia Alonso, registraron la obra íntegramente en dos DVD que se presentaron el 29 de octubre en el Gran Teatro de La Habana.
El ICAIC, que ya había celebrado el aniversario 60 del BNC con el documental El despertar de un sueño, del director Luis Ernesto Doñas, presenta el disco como homenaje de los cineastas cubanos a Alicia Alonso y a la compañía que dirige. La inclusión del clásico responde al éxito alcanzado por el ballet cubano en las versiones de estos libretos desde una perspectiva integrada al resto de las artes en evolución.
En la compilación, cuyos materiales aparecen subtitulados en seis idiomas, pueden verse el ballet entero o por escenas, informaciones sobre el elenco y los personajes, fotografías y biografías de sus protagonistas, entre otras cuestiones de interés.
Como valores principales de este trabajo emprendido por el ICAIC, resaltan la recuperación de la memoria histórica, su fina realización, investigación detallada con el apoyo del Museo de la Danza y esmerado diseño.
La iniciativa del ICAIC para reverenciar la obra monumental del BNC y de Alicia Alonso, ha vuelto a despertar a Aurora de su letargo solitario de almohadas, ahora para siempre.
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