El Festival Internacional de Ballet de La Habana, que arriba a su edición número 22, es uno de los más antiguos de cuantos se celebran a escala mundial. Surgido en 1960, en virtud de una estrecha colaboración entre el Ballet Nacional de Cuba, el Instituto Nacional de la Industria Turística y otros organismos culturales del gobierno revolucionario, el Festival devino rápidamente uno de los eventos más trascendentales de la cultura nacional cubana y del quehacer danzario internacional. Con carácter no competitivo, ha permitido a nuestro público disfrutar de las actuaciones y de la obra creadora de prestigiosas figuras de la danza mundial, al tiempo que ha mostrado a las personalidades visitantes el desarrollo alcanzado por el ballet cubano.
Los años que siguieron a los tres primeros Festivales (1960, 1966 y 1967), constituyeron un largo y fructífero período de trabajo, que se inscribe hoy entre las páginas más hermosas de la historia del Ballet Nacional de Cuba, pues en ellas figuran el enriquecimiento de su elenco con las primeras promociones de bailarines egresados de la Escuela Nacional de Ballet, su consolidación como uno de los conjuntos danzarios de mayor jerarquía internacional y el heroico batallar contra injustas barreras que impedían su completo reconocimiento a nivel universal. El 4to. Festival se celebró en 1974 y estuvo dedicado a saludar el II Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas. A partir de ese año, el evento inició un curso bianual, y enfatizó un aspecto particular, que ha singularizado su quehacer. El 5to. fue dedicado al vigésimo aniversario del desembarco del Granma; el 6to., al trigésimo aniversario de la fundación del Ballet Nacional de Cuba y al trigésimo quinto del debut de Alicia Alonso en el rol protagonista de Giselle. Este Festival también puso su énfasis en “el estreno de obras creadas para la compañía por coreógrafos de renombre internacional, tanto cubanos como extranjeros”.  Giselle
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El 7mo. estuvo consagrado a resaltar “las relaciones del ballet con las demás artes” y en él, junto con las Noches de estrenos, las Noches de repertorio —con obras habituales del BNC— y los Conciertos de estrellas internacionales, se efectuaron Galas dedicadas al teatro dramático, las artes plásticas, la música, el cine, el folclore y la literatura, así como Galas Especiales por el centenario del natalicio del gran coreógrafo ruso Mijail Fokín y al ballet Giselle, esta última en ocasión de la primera actuación de la pareja integrada por la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso y el célebre bailarín ruso Vladimir Vasiliev. La 8va. celebración prestó especial atención a “la presencia de Latinoamérica en la creación coreográfica”, permitiendo conocer raíces, experiencias, caminos y logros de la actividad danzaria en nuestro continente. Un acontecimiento de gran trascendencia resultó el inicio, en período simultáneo al evento, del Primer Curso Práctico Internacional de la Escuela Cubana de Ballet, al cual asistieron bailarines, alumnos aventajados y observadores de 11 países de América y Europa, así como una nutrida representación cubana, que sentó una tradición vigente hasta nuestros días. El 9no. Festival puso su énfasis en “los estilos y los coreógrafos”, lo que posibilitó observar una panorámica de los principales hitos coreográficos que ha conocido el ballet a través de toda su historia. La 10ma. celebración dio oportunidad al evento, de ser sede de una gran fiesta del arte y la amistad, con la presencia de centenares de invitados, entre ellos afamadas estrellas y conjuntos danzarios procedentes de las más diversas regiones del planeta, quienes junto al elenco del BNC y otros conjuntos danzarios cumplimentaron una numerosa y variada programación.
El 11no. Festival estuvo dedicado a dos importantes efemérides: el aniversario 150 del Gran Teatro de La Habana —la institución teatral más antigua del país— y el 40 de la fundación del Ballet Nacional de Cuba. El 12. tuvo como lema “Pasado, presente y futuro coreográficos”, lo que permitió mostrar una rica muestra de estilos y tendencias presentes en el quehacer danzario de nuestro tiempo. La celebración número 13, enfatizó en la “Presencia Iberoamericana en el arte del ballet”, en ocasión de conmemorarse el V Centenario del Encuentro de las Culturas Europea y Americana, y fiel a ese credo, se dieron cita en ella relevantes compañías, estrellas y personalidades de la danza en España e Iberoamérica, que ofrecieron un rico muestrario surgido del talento y el empeño común de esas vertientes culturales.
El 14 Festival resaltó “la diversidad y riqueza del arte coreográfico”, con una atrayente oferta escénica de estilos y tendencias dentro de la danza académica, contemporánea y folclórica, en la que sobresalieron las galas dedicadas al romanticismo y el clasicismo, los programas de concierto con artistas cubanos y extranjeros, y las actuaciones de cerca de una decena de compañías invitadas. El 15 Festival se centró en “los compositores o estilos musicales que han tenido mayor influencia en el quehacer danzario”. En él se brindaron galas dedicadas a los compositores cubanos, franceses, barrocos, a Federico Chopin e Igor Stravinski, a Manuel de Falla —con motivo de los aniversarios 120 de su natalicio y 50 de su muerte—, y al compositor ruso Piotr I. I. Chaikovski, figura clave en el clasicismo balletístico.
 Shakespeare y sus máscaras
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El 16 Festival estuvo dedicado a una trascendente efeméride: el Aniversario 50 de la fundación del Ballet Nacional de Cuba, y en él se dieron cita cerca de tres centenares de invitados, entre ellos nueve compañías: el Julio Bocca Ballet Argentino, el Ballet de Zaragoza y el Ballet Español de Murcia (España); el Conjunto de Solistas de la Komische Ópera de Berlín y el Gran Teatro de Dessau (Alemania); el Conjunto Diástasis (Chipre); la Compañía Danza Teatro de Turín (Italia);Introdans Ensemble Voor der Jeugd (Holanda), así como la Kennedy´s Tap Dance Company y The Alvin Ailey Repertory Ensemble, ambos de EE.UU. En la lista de invitados figuraron la célebre bailarina italiana Carla Fracci, quien volvió a prestigiar el evento 24 años después de su primera visita en 1974; así como estrellas pertenecientes a conjuntos tan afamados como el Ballet de la Ópera de París, el Ballet del Teatro alla Scala de Milán, el American Ballet Theatre y el New York City Ballet, el Ballet Bolshoi de Moscú, el Ballet Estable del Teatro Colón de Buenos Aires, el Real Ballet Danés, el Ballet de la Ópera de Berlín, el Ballet Nacional Húngaro, el Ballet Clásico de Guangzhou, China; el Ballet del Teatro Municipal de Río de Janeiro y la Compañía Nacional de Danza de México, entre otros. Actividades colaterales como la presentación del libroBallet Nacional de Cuba: medio siglo de gloria, del historiador Miguel Cabrera, una cancelación postal, exposiciones fotográficas y de artes plásticas, y ciclos de cine y video, completaron la oferta. Dos momentos especiales en este Festival constituyeron la inauguración del Museo Nacional de la Danza y la celebración del I Concurso Iberoamericano de Coreografía, organizado por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), la Fundación Autor y el Ballet Nacional de Cuba.
 In the night, New York City Ballet
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En el año 2000, entre el 20 y el 28 de octubre, se celebró el 17 Festival Internacional de Ballet de La Habana, bajo el lema “Los coreógrafos del siglo XX”, con el que se dejó abiertas las puertas para un reencuentro en el amanecer del siglo XXI.
El 18 Festival Internacional de Ballet de La Habana, tuvo lugar entre el 19 y el 28 de octubre de 2002, bajo el lema “Pasado, presente y futuro de la danza”, que posibilitó admirar los principales géneros, estilos y tendencias coreográficas que ha conocido el arte del ballet en sus cinco siglos de historia. Siete compañías cubanas y cuatro extranjeras, estrellas invitadas de 15 países, junto al Ballet Nacional de Cuba, convirtieron esta edición en una extraordinaria fiesta del arte y la amistad.
El 19 Festival se desarrolló entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre de 2004, y en él se rindieron homenajes a destacados acontecimientos del mundo de la danza y la cultura, entre ellas el bicentenario de la gran bailarina romántica María Taglioni, los centenarios del natalicio de Alejo Carpentier, Anton Dolin, George Balanchine, Frederick Ashton y Salvador Dalí; y los cien años de la muerte de Antonin Dvorak y del estreno en Cuba del ballet Coppelia.
El saldo artístico fue altamente satisfactorio, pues en sus espectáculos se realizaron 45 estrenos, diez de ellos con carácter mundial, y permitió a decenas de miles de personas asistentes a los teatros —y a otros millones que lo disfrutaron mediante las trasmisiones televisivas—, apreciar un amplio repertorio, que incluyó obras representativas del período romántico-clásico del siglo XIX y coreografías contemporáneas.
En este Festival estuvieron presentes relevantes personalidades invitadas y las compañías Ballet de Biarritz (Francia), el Ballet Español de Murcia, el Ballet de Zaragoza, el Centro Coreográfico de Valencia y el Joven Ballet de Cámara de Madrid (España), así como coreógrafos, periodistas, empresarios y observadores de 26 países de América, Europa, Asia y Australia.
El 20 Festival, también entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre del 2006, dedicó sus esfuerzos a conmemorar su propia y rica historia, con múltiples actividades tanto en escenarios teatrales como en diferentes espacios culturales de la capital, en las ciudades de Matanzas, Cárdenas y Cienfuegos y en la Casa de la Cultura Mirta Plá, en el poblado habanero de Güira de Melena. Artistas de 23 países, representativos de compañías tan relevantes como el Ballet de la Opera de París, el Real Ballet de Londres, la Opera de Roma, el Real Ballet de Dinamarca, la Scala de Milán y el Ballet Bolshoi de Moscú, junto al elenco del Ballet Nacional de Cuba, el Ballet de Camagüey y de las compañías Nafas, Farruquito y familia, el Ballet Des Teatres de la Generalitat Valenciana (España), Cisne Negro (Brasil), el Julio Bocca Ballet Argentino, Solistas del Ballet de Magdeburgo (Alemania), brindaron 29 espectáculos, con ocho estrenos de carácter mundial, donde pudo admirarse una amplia gama estilística.
Sus actividades colaterales incluyeron la presentación del libro Festival Internacional de Ballet de La Habana (1960-2004), del historiador Miguel Cabrera; el ciclo cinematográfico Los Tesoros de la Cinemateca de la Danza de París y numerosas exposiciones fotográficas y de artes plásticas, conferencias y un curso especial de la Cátedra de Danza del Ballet Nacional de Cuba.
La figura de Alicia Alonso ha estado estrechamente ligada a la historia de estos festivales como bailarina, coreógrafa y principal inspiradora de estos eventos, que reúnen a lo mejor de la danza mundial en La Habana. Cita que ha devenido no solo en un encuentro danzario, sino en participación obligada de personalidades, empresarios, críticos y periodistas de todo el orbe, y también se ha convertido en una de las principales atracciones de los turistas que visitan el país.
El 21 Festival, celebrado entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre de 2008, estuvo dedicado al sexagésimo aniversario de la fundación del Ballet Nacional de Cuba. Durante diez días el Festival presentó una variada y atrayente programación, en 29 espectáculos, que tuvieron como escenarios la sala García Lorca, del Gran Teatro de La Habana, los teatros Mella y América, y la Plaza de la Catedral, en la capital; así como los teatros Sauto, de Matanzas, y Las Tunas, en la provincia de igual nombre en la zona oriental del país. En la celebración participaron representantes de 18 países, así como siete compañías, entre ellas el Ballet Flamenco de Andalucía, encabezado por su directora y principal figura, Cristina Hoyos; la Compañía de María Pagés, ambas de España; el Ballet Folklórico de Mérida (México); el Ballet del Teatro Teresa Carreño (República Bolivariana de Venezuela) y la Compañía Kim Sun-hee, de Corea del Sur, las cuales tomaban parte en el evento por vez primera. Junto con los conjuntos extranjeros y al Ballet Nacional de Cuba —anfitrión del evento— actuaron estrellas procedentes de conjuntos de tanto prestigio como el Ballet de la Ópera de París, el Ballet Bolshoi de Moscú, el Real Ballet Danés, el Ballet Mijailovski de San Petersburgo, el Ballet de la Ópera de Berlín, el Ballet Estable del Teatro Colón de Buenos Aires y el Taller Coreográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México. Momentos especiales de este 21 Festival, constituyeron el estreno de la nueva puesta de La bella durmiente del bosque, realizada por Alicia Alonso (octubre 29), la Gala de Premiación del VI Certamen Iberoamericano de Coreografía (CIC) 2008, cuyo galardón correspondió a la coreógrafa cubana Tania Vergara por su obra A los confines de la Tierra (noviembre 1) y la dedicada al aniversario 65 del debut de Alicia Alonso en el rol protagonista de Giselle (noviembre 2), donde recibió el tributo especial de tres de sus partenaires en la obra: los rusos Azari Plisetski y Vladimir Vasiliev, y el francés Cyril Atanassoff; y la Gala dedicada al Aniversario 400 de la Literatura Cubana (noviembre 5). Un total de 29 estrenos coreográficos, 26 de ellos con carácter mundial, múltiples actividades colaterales, entre ellas conciertos y homenajes a Alicia Alonso y al colectivo que dirige, completaron la oferta.
 La bella durmiente del bosque
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A través de su fecunda existencia —posible gracias al don aglutinador de Alicia Alonso y al inalterable apoyo de los organismos culturales del estado cubano—, el Festival Internacional de Ballet de La Habana ha querido y sabido mostrarse como una cita del mejor arte, dotada siempre de un interesante rasgo peculiar que, a la vez que la singulariza, contribuye a fortalecer su bien ganado prestigio. Baste decir que en estos 50 años de vida han tomado parte en él 63 compañías extranjeras y cerca de un millar de invitados (bailarines, coreógrafos, pedagogos, diseñadores, solistas y compositores musicales, críticos y observadores) de 61 países de los cinco continentes. Hay que añadir el estímulo brindado a la creación tanto por coreógrafos cubanos como extranjeros, representativos de las más valiosas y diversas tendencias del arte danzario contemporáneo, lo que se demuestra en haber propiciado el estreno de 880 obras (219 de ellas con carácter mundial). Sus múltiples actividades colaterales (exposiciones fotográficas y de artes plásticas, conferencias, ciclos de cine, emisiones filatélicas y de carteles, ediciones de libros especializados, etc.) han contribuido a brindar a los invitados una amplia panorámica de todo el quehacer cultural cubano. Pero tan rica historia no se detiene.
El 22 Festival nos convoca nuevamente, entre el 28 de octubre y el 7 de noviembre del 2010, a su habitual y siempre renovada cita de arte y amistad.
 Giselle: Homenaje a Vladimir Vasiliev
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