Abi Stafford, Megan Fairchild, Tiler Peck, Andrew Veyette, Tyler Angle, Teresa Reichlen y Jared Angle, primeras figuras del New York City Ballet (NYCB), protagonizaron este lunes en el teatro Mella de La Habana, un programa concierto que incluyó obras de Jerome Robbins; del fundador de la compañía, el coreógrafo de origen georgiano George Balanchine; y parte de su repertorio más contemporáneo, representado por una pieza del célebre Christopher Wheeldon. 
|
Según contó a la prensa el Primer Bailarín Tyler Angle, quien tuvo a su cargo la concepción del programa, las dos presentaciones en La Habana les “emocionan”, especialmente a los intérpretes estadounidenses: “Es una oportunidad enorme para nosotros ―dijo―. Han venido a Cuba figuras del NYCB; pero es la primera vez que viene un grupo más completo a presentarse en los escenarios cubanos. Y lo que más nos emociona es que traemos un repertorio nuevo para ustedes. Este incluye una obra de Christopher Wheeldon, quien es uno de los más importantes coreógrafos en la actualidad, a nivel mundial”.
En la primera presentación del NYCB, la lesión repentina del Primer Bailarín, el español Joaquín de Luz, indujo una modificación en el programa que la Compañía había concebido con la inevitable supresión deOther Dances, una coreografía de Jerome Robbins, y Tarantella, de Balanchine. La tarde-noche de este lunes en el Mella transcurriómagistralmente de la mano de las obras: Chaconne (pas de deux), de Balanchine, interpretada por Abi Stafford y Tyler Angle; Liturgy, la tan esperada pieza de Wheeldon, a cargo de Teresa Reichlen y Jared Angle;Stars and Stripes (pas de deux), también de Balanchine, bailada por Megan Fairchild y Andrew Veyette; In the night, de Jerome Robbins, donde intervinieron seis de los siete bailarines que subieron esa tarde al escenario ―exceptuando a la californiana Tiler Peck; y Who cares?, otra obra del fundador de la Compañía, que reunió en escena a los siete intérpretes.

|
El público prodigó largas ovaciones a los bailarines en cada una de las piezas. Sin embargo, los dos grandes momentos de la tarde parecen haber sido Liturgy, descrita por Tyler Angle a la prensa cubana como una obra “moderna y sencilla, pero muy poderosa”; y Stars and Stripes, sobre la que explicó el Primer Bailarín: “es bastante teatral. En esencia, es la idea de Balanchine sobre cómo somos los americanos, cómo pensamos, cómo nos movemos”.
In the night, no obstante, fue muy bien recibida por el público. Se trata de una obra que integra también el repertorio cubano y que quienes vivieron sus primeras presentaciones por el Ballet Nacional de Cuba (BNC), recuerdan con placer en las interpretaciones de Alicia Alonso y Marta García.
Precisamente con esta última, los bailarines del NYCB compartieron una clase en la sede del BNC, en su primer día de estancia en La Habana: “Estuvimos dando unas clases con la profesora Marta García y fue maravillosa ―dijo Angle―. Son pequeñas pero grandes cosas que nos esperan aquí. Estuvimos muy cerca en la forma en que nos aproximamos a la danza. Les vamos a llevar mucho de ese intercambio no solo a las primeras figuras de nuestra compañía, sino especialmente a los más jóvenes. Los bailarines cubanos salen con muchísima confianza al escenario; es algo que podemos transmitirles a nuestros bailarines. No resulta muy usual en New York la noción de que lo más importante es compartir con tus compañeros en el escenario. No se trata de quedar bien con la crítica ni con nadie, sino de disfrutar. Ese aire de disfrute se respira mucho aquí.

|
“No fue fácil venir ―aseguró―, pero estamos contentos de haberlo logrado. Hay bailarines cubanos en otras compañías como el Royal y el American Ballet Theatre, a quienes admiramos mucho. Por eso, para nosotros es muy emocionante venir y conocer su escuela; especialmente, porque ambas están entrecruzadas”.
|