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Inauguración del XXII FESTIVAL INTERNACIONAL DE BALLET DE LA HABANA

Alicia Alonso: La humanidad necesita cultura, arte y vida

La Jiribilla

Fotos: Nancy Reyes

 

 INAUGURACIÓN DEL 22 FESTIVAL INTERNACIONAL DE BALLET DE LA HABANA

 

“Lo que hace grande este Festival es precisamente el hecho de que ha llegado en el momento justo en que la humanidad necesita cultura, arte y vida. Y eso es la danza. Hemos tenido la suerte de poder darle parte de ese regalo a la humanidad: va a ser un Festival inolvidable, por esa razón más que por cualquier otro motivo. Es más, estoy ansiosa por que empiece ya”, dijo a La Jiribilla la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, cuando solo un par de días nos separaban de la 22 puesta en escena del Festival Internacional de Ballet de La Habana.

Las cortinas del Gran Teatro se descorrieron, finalmente, en la noche de este jueves. El programa de la gala inaugural ―a la que asistió el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro―  incluyó el estreno mundial de Impromptu Lecuona, coreografía de Alicia Alonso interpretada por la primera bailarina Bárbara García, junto con Serafín Castro, Dani Hernández, David Martínez y Raúl Mazorra; la proyección del documental Alicia Alonso: para que Giselle no muriera, realizado por Televisión Española; y el tradicional desfile solemne, que marca el encuentro entre el elenco del Ballet Nacional de Cuba (BNC) y los alumnos de la Escuela Cubana de Ballet, de la Escuela Provincial de Ballet Alejo Carpentier y del Taller Vocacional de la Cátedra de Danza del BNC.

“El BNC y su fundadora, pertenecen a esa clase de sujetos que trascienden fechas y edades, que quedan en los fundamentos de las naciones”, dijo el Historiador de la Ciudad, el Dr. Eusebio Leal Spengler, quien estuvo a cargo de las palabras de apertura. Leal se refirió a Alicia como encarnación de la perseverancia, distintiva de los cubanos. “Y ha tenido una sola Patria ―señaló―; pero consecuente siempre con el pensamiento martiano, la Patria se le ha vuelto humanidad. Ella contribuye a conservar en Cuba una cultura del ballet, la cual ha hecho que se entienda que la belleza es tan importante para una revolución como la justicia misma”.

La presentación de Impromptu Lecuona en la gala inaugural, nos era desconocida hasta hace solo unos días. “Un sábado, sentada aquí en mi casa, me llegó la inspiración ―explicó Alicia al comparecer en el espacio Encuentro con, que la Asociación Hermanos Saiz incluyó en sus jornadas de celebración por el Día de la Cultura Cubana, el pasado 20 de octubre―. Ocurrió en cuanto escuché una versión sinfónica de La comparsa y otra de La malagueña, dirigidas por Baremboim. Inmediatamente llamé a mis asistentes y enseguida me puse a trabajar. A la semana, el ballet ya estaba listo”.

El estreno mundial de esta obra coincide con el 115 aniversario del nacimiento del compositor cubano Ernesto Lecuona. El homenaje que la directora del BNC le tributa, reúne en el escenario más de 50 bailarines, liderados por Bárbara García. La música que les guía proviene, como es de suponer, del propio Lecuona. Esta vez, se trata de versiones orquestales de sus obras La comparsa (1912) y Malagueña (1928).

Momento de especial encanto, resultó la casi una hora de proyección del documental español. Como parte de la serie Imprescindibles, el director Nicolás García concibió una obra audiovisual atractiva, pero fundamentalmente sensible y alentadora. Por las cámaras de Televisión Española desfilaron los testimonios de la gran cantante de ópera Montserrat Caballé; la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel; el bailarín y coreógrafo Víctor Villate; el cantautor cubano Pablo Milanés; el escritor y presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, Miguel Barnet; el director del Museo de la Danza y esposo de Alicia, Pedro Simón; la directora de la Escuela Cubana de Ballet, Ramona de Saá; y Monseñor Carlos Manuel de Céspedes. Todos ellos, a la vez que exponen sus consideraciones sobre la compañía cubana, comparten su pedacito de Alicia Alonso. “Alicia es la artista más revolucionaria que ha dado el siglo XX, en todos los sentidos”, dice Pablo Milanés.

El documental recorre la carrera de la bailarina cubana desde sus inicios en el rol de Giselle hasta la fecha, donde se enmarcan 90 años de intensa vida y que ella misma ha decidido extender a 200. “Alicia nació para que no muriera Giselle”, es una frase de Maurice Béjart que conduce el documental e hilvana el testimonio de la propia Alicia Alonso, junto con un amplio archivo de históricas actuaciones. Otra vez el público de la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, pudo ver a Alicia bailando Giselle. Y los aplausos estremecieron una y otra vez el coliseo bicentenario, a la par que la musa del ballet cubano se cambiaba de traje y volvía a ser caricia o fuego sobre el escenario.

El 22 Festival Internacional de Ballet de La Habana comienza bien alto su periplo de once días. La escuela cubana ―la misma que el crítico inglés  Arnold Haskel considerara el gran milagro de la danza mundial de los últimos 60 años―, vuelve a recibir en puntas la peregrinación artística cubana y del mundo entero. En la edición que marca su primer medio siglo de historia y el denominado Año Alicia Alonso, la gran fiesta de la danza en la Isla se ajusta las zapatillas para presentar 12 estrenos mundiales del BNC y recibir las estrellas del Royal Ballet de Londres, English National Ballet, Ballet de la Ópera de Dresde, Ballet de la Ópera de Berlín, Ballet de la Ópera de Munich, Compañía Nacional de Danza de España, Ballet Estable del Teatro Colón, Malandain Ballet Biarritz, Ballet del Teatro Teresa Carreño, estrellas del New York City Ballet y el American Ballet Theatre, la misma compañía que vio a Alicia Alonso crecer como artista, durante veinte años.

“Hemos recibido mucho apoyo de todas partes, empezando por nuestro gobierno y seguido todos los artistas de todas partes que quieren estar en el Festival, lo mismo grupos pequeños que grandes. Nos han llegado muchas solicitudes de prestigiosas figuras y compañías que quieren bailar en Cuba, presentarse ante el público cubano”, continuaba Alicia, en aquella declaración para La Jiribilla.

“El espíritu de la danza es inseparable de la condición humana”, reza la frase de Alejo Carpentier, alrededor de la cual gira la concepción de esta fiesta. Y el Festival Internacional de Ballet de La Habana, Alicia Alonso y la compañía que fundara justo cuando su carrera en EE.UU. prometía un camino de rosas, son ya inseparables de la condición cubana. Como la danza misma.


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